— Yo no voy a obedecer a una niña… — Renzo, por supuesto, Huang pensó que ese hombre solo era atractivo con la boca cerrada. — Renzo Bach, Mei podría torturarlos si así lo quisiera y ni mis padres o los suyos podrían hacer nada, están en nuestras tierras y ella es la cabeza del clan, ¿lo entiendes? — de pronto toda la frustración del pelilargo estaba saliendo, para él también era la primera vez que mataba y no lo estaba tomando tan bien como sus hermanos. — No creas que si yo no he arrancado tu cabeza mis hermanos no lo harán, será mejor que te acostumbres que si Mei dice, salta, tu debes preguntar qué tan alto, o juro que cuando te torture, confesaras demasiadas cosas y no me apetece tener tu muerte también en mi conciencia. — Huang avanzaba y Renzo retrocedía, y Walter solo rezaba que n

