Capítulo 30 La fiesta —¿Cuál es tu nombre? -le pregunta coqueto, moría de ganas por saber el nombre de esa enigmática mujer. —Me llamo... —¡Erick! -la voz de un joven vestido con un elegante traje los saca del trance en el que se encontraban, Miranda lo ve atentamente le parecía conocido, y el no recordar la identidad y el origen de ese joven la invadió un sentimiento de desconfianza. Y menos en otro país dónde se supone no debía de conocer a nadie, eso no le daba buena espina, así que aprovechando la distracción y que Erickson se había alejado lo suficientemente de ella para atender al llamado del joven; Miranda giró en sus talones perdiéndose entre los estantes del local, detrás de los enormes libreros de madera se encontraba una puerta medio escondida que se utilizaba para sacar

