Sariel se sorprendió al entrar en la cocina y ver a androides en vez de personas. En los tres días que llevaba en ese palacio, se había dado cuenta de que Waryon tenía más ayudantes robots que personas. Era de entenderse. Sariel también es una reina, así que sabe perfectamente el por qué no se debe confiar en los sirvientes, son los que riegan los chismes por todo el reino, y se inventan cosas que ni siquiera ocurrieron. Encontró la manera de desactivar a los androides con su mente y así poder cocinar tranquilamente, sin la incomodidad de estar rodeada de robots. Como primer plato, preparó una ensalada de perdiz escabechada con granada y vinagreta de miel, y como plato principal unos raviolis rellenos. Se esmeró con el postre, para cerrar con broche de oro la cena con un sablé de frut

