En algún momento de la noche Jack despertó a Sophy para llevarla a la cama. Al despertar a la mañana siguiente, se encontró en una habitación extraña. Miró a su alrededor y vió la pertenencias de Jack. Se estiró y rodó sobre si para hundir su rostro en la almohada donde aún quedaba la huella que la cabeza de él había dejado. Allí estaba el aroma masculino, y se contentó con percibir su esencia y rememorar sus caricias. “Buen día dormilona” escuchó su voz ronca desde la puerta. “si no te levantas pronto, voy a tener que reunirme contigo” Se acercó y se sentó en el borde de la cama dejando las tazas de café mientras masajeaba el trasero de la chica sobre las sábanas. Cuando Sophy se volvió lentamente la mano masculina quedó sobre el vientre de la chica. Sus miradas se prendieron en un mo

