Capítulo 5. La Mejor Amiga Beta.

2277 Palabras
 Diosa, como la odiaba. Roxy miraba a Ria frente a todos con sus enormes ojos de venado y temblaba ligeramente para agregar drama a su manipuladora actuación. Siempre hacía esto. Cada reunión con ella era una actuación.  Riannon solía estar constantemente reservada hacia ella, haciendo de su prioridad suprimir sus sentimientos y ocultar lo herida que se sentía por toda esta situación. Roxy, a su vez, utilizaba magistralmente las respuestas de Ria a su favor, pintándose a sí misma como la chica dulce y a su Luna como la reina helada.  Bueno, Riannon ya no iba a permitir que se saliera con la suya. Este patrón tenía que cambiar. Afortunadamente, tenía la mejor maestra, Roxanne misma. Roxy la había puesto en tantas situaciones incómodas y humillantes en el pasado que ahora Ria estaba lista para cualquier cosa. Además, sabía que lo que había hecho antes no funcionó. Así que iba a intentar algo nuevo. —Lo siento mucho, Luna. —Sollozó Roxy, preparada para caer de rodillas nuevamente, pero Riannon corrió a su ayuda y le dio un abrazo enorme. Las dos mujeres se quedaron inmovilizadas mientras la habitación se llenaba de un incómodo silencio. Alguien dejó caer un tenedor y, de reojo, Ria notó que fue su amiga Maya. —Roxy. —Habló Riannon, finalmente alejándose y suspirando con una sonrisa triste en su rostro. —, puedo llamarte así, ¿verdad? Quiero que sepas que este es un lugar seguro para ti. Nadie te hará daño. No somos como la manada de la que vienes. Siempre serás tratada bien aquí ya que ahora eres un m*****o. Esos días difíciles para ti han terminado.  Sus ojos recorrieron rápidamente la habitación y vio expresiones atónitas en los rostros de sus compañeros de manada. Ellos no se lo esperaban. En su vida pasada, intentó ignorar a Roxanne tanto como pudo mientras se mantenía educada cuando tenían que hablar. Todos entendían, pero cuanto más lloraba Roxy, más lástima sentían por ella. Se había abierto camino en los corazones de las personas. Con el tiempo, muchos de ellos se mantuvieron a su lado porque era, después de todo, la verdadera pareja Alpha de su Alfa, y había tenido una vida difícil antes.  Mientras tanto, Riannon había nacido con una cuchara de plata en la boca. Sin embargo, por grande que fuera como Luna, pensaban que no era gran cosa ya que había nacido y había sido entrenada para hacerlo. Nadie entendía cuánto había trabajado y sacrificado para alcanzar esta perfección.  De repente, Roxy se arrojó nuevamente en los brazos de Ria. —¡Gracias! —Se quejó, lo que hizo que Riannon quisiera estrangularla. Si Onyx, su lobo, estuviera aquí, todo podría haber terminado rápidamente. Sin embargo, Onyx no estaba cerca y sabía que ahora se trataba de una batalla de habilidades de actuación.  Mientras tanto, Roxy seguía parloteando: —¡Estaba segura de que la pesadilla en la que viví todo este tiempo se repetiría aquí también! ¡Pero eres tan amable! Estoy lista para hacer cualquier trabajo. No importa cuán difícil sea, seré tu sirvienta personal si es necesario.  En la cabecera de la mesa, su esposo Brayden las observaba con los labios apretados. A Ria le costaba contener una risa, ya que sabía por cómo la miraba que llevaba toda la noche ocupado buscando al intruso. Odiaba que su pareja estuviera dispuesta a ser una limpiadora. Además, su esposa no se comportaba como él esperaba. Estaba segura de que lo había impactado de por vida en este punto.  Acostúmbrate a eso, amor mío. —No digas tonterías, Roxy. —Ria jadeó e incluso forzó una pequeña lágrima a rodar por su mejilla. Después de todo, abrazar a su peor enemiga era horrible y parte de ella quería llorar. —, has sufrido suficiente y mi corazón está contigo. Te asignaré tareas de acuerdo a tus habilidades y, si no son suficientes en este momento para un trabajo decente, te enviaremos a estudiar en la universidad local. Todo estará bien, no te preocupes. No serás maltratada aquí. Nuestra manada es justa. Brayden y yo la hemos construido durante años. Todos obtienen lo que merecen. Y tú también lo harás.  La omega frunció el ceño, pero rápidamente se recompuso. ¿Sabía que era una promesa? —Soy la chica más afortunada del mundo. —Ofreció y sonrió inocentemente, pestañeando. —No me sorprende que mi pareja, quiero decir, el Alfa esté tan enamorado de ti, Luna. Ahora veo que lo que la gente dice de ti es verdad. —Oh, tendrás que contármelo después. —Riannon se rió y empujó a Roxy de nuevo a la silla en la que había estado sentada. Afortunadamente, no se había arriesgado a ocupar el asiento de la Luna ni el que estaba justo al lado de Bray. Pronto lo tomaría, por supuesto, pero al menos Ria no tenía que lidiar con eso hoy. —Estaré encantada. —Roxane sacudió sus mechones rojos y la camiseta extragrande que llevaba "accidentalmente" se le cayó del hombro, haciendo que Brayden la mirara con ojos llenos de deseo. El maldito vínculo de pareja ya estaba funcionando. Su tiempo se estaba agotando. —A propósito. —Afirmó Riannon mientras daba un sorbo a su café, que parecía más amargo de lo usual. —, debemos asignar un presupuesto para Roxanne. Una vez más, toda la habitación se quedó en silencio. —¿Estás segura, Luna? —Habló el Beta Asher. —Ella solo es una Omega y… —Ella no es una Omega cualquiera. —Interrumpió Riannon, levantando la barbilla en alto y mostrando una sonrisa perfecta en su rostro. —, es la pareja de nuestro Alfa. Él no la rechazó y ahora es parte de nuestra manada. Necesita verse a la altura, así que es hora de desechar las camisetas y los jeans gastados. —Eso es muy amable de tu parte, Luna. —Intervino Maya, incapaz de permanecer en silencio por más tiempo. —Algunos dirían que es demasiado amable. Quiero decir, considerada… —Hago lo que puedo. —Contraatacó Ria mientras envió a su mejor amiga una mirada de advertencia. Como siempre, Maya la entendió sin palabras. —Vamos a dejar esto claro de una vez por todas. Quiero que Roxy sea tratada adecuadamente aquí. No quiero que nadie la acose solo porque los tres estamos en una situación peculiar. No le deseo ningún mal y no toleraré a nadie que intente hacerle daño de cualquier tipo.  Con eso, comenzó a comer su tortilla como si nada fuera de lo normal hubiera ocurrido, atrapando a sus compañeros de manada con la mirada de reojo. Allí estaban. Las miradas que solían dirigirle a Roxy. Ahora las estaban dirigiendo a Ria. Pero esta vez, había más respeto que lástima.  En el pasado, Ria hacía exactamente lo mismo. Sin embargo, su error fue no anunciarlo frente a todos. Al final, Roxy los manipuló y los hizo creer que Ria la maltrataba en cada oportunidad que tenía. Ella captó la mirada de Brayden sobre ella y le envió una pequeña sonrisa, sorprendiéndolo. Al menos estaba obteniendo las reacciones exactas que deseaba. Para el primer día de regreso, iba bastante bien.  Justo después del desayuno, Maya la arrastró hacia la oficina de la Luna y se aseguró de cerrar bien la puerta. La habitación tenía aislamiento de sonido y podían hablar en privado sin temor a ser escuchadas. —¿Qué demonios estás haciendo? —Susurró Maya a su amiga. —, ¡estás dando la bienvenida a su compañera! ¡Deberías haber insistido una y otra vez en que la rechace! —Oh, M. —Suspiró Ria, incapaz de contenerse y abrazó nuevamente a la chica. Todavía olía a almendras y eso hizo que su corazón roto volviera a calentarse. —¡Estúpida luna perfecta! ¡No puedes ser tan amable! —Maya casi sollozó. —, ¡Lo has amado toda tu vida! ¡Él te marcó, por el amor de la Diosa! ¡¿En qué estaba pensando?! —Lo sé. —Suspiró Ria, una vez más, alejándose. —Pero esa nave ya zarpó. Nadie puede luchar contra el vínculo de pareja. Esa batalla se perdió en el momento en que él la conoció y no la rechazó. —Estás tan tranquila al respecto. No puedo creer esto. —Sacudió la cabeza Maya con asombro, claros signos de preocupación en su rostro.  Ria contempló una idea durante unos segundos, pero en el fondo, sabía que si podía confiar este secreto a alguien, sería a alguien que había sido su mejor amiga desde la infancia. —Necesito contarte algo. —Tomó Riannon las manos de Maya y la llevó al sillón, sentándose en el borde de su escritorio. —, pero, necesitaré que tengas la mente abierta sobre lo que estoy a punto de decir. Habló y habló, y cuanto más le contaba, más pálida se ponía su amiga. Omitió la parte sobre la propia muerte de Maya. No había necesidad de eso. Sabía que los pequeños fragmentos que estaba lista para compartir ahora serían suficientes para ella. Cuando terminó, Maya la miró con ojos rojos.  —Es… —Increíble, lo sé. —Suspiró Riannon. —¡Horrible! —Su amiga tomó sus manos y las apretó con fuerza. —¡Ria! ¡Es terrible! Lo que tuviste que pasar… —Espera, ¿quieres decir que no tienes dudas sobre lo que acabo de decir? —Cuestionó la Luna levantando una ceja. Esperaba que necesitaría más tiempo para convencer a su mejor amiga. —No bromeas sobre todo eso en un momento como este. —Maya se recostó en su silla. —Hasta donde yo sé, ayer mismo estabas locamente enamorada de Brayden. Pero ahora... Estás tan tranquila que da miedo. Aunque, esto explica mucho. No se supera un amor así en un día.  Eso era cierto. Riannon no sabía con certeza si todo el amor que sentía por Brayden había desaparecido, pero definitivamente no era la misma chica de hace un año. Tenía veinticinco años, pero sentía que había vivido mucho más tiempo. El sufrimiento y un corazón roto podían hacer eso con las personas. —¿No te molesta lo absurdo que suena? —Ria decidió asegurarse de que estaban en la misma página. —Creo en la Diosa de la Luna. —Maya se encogió de hombros. —, puede ser que ella haya querido que Brayden esté con alguien así, como Roxanne. Pero nunca creeré que quisiera una muerte como esa para ti. ¡Cualquiera menos tú! —Te extrañé tanto. —Ria no pudo evitarlo y abrazó a Maya nuevamente. Se quedó en silencio por un momento y se prometió a sí misma que pase lo que pase, al menos, salvaría a su mejor amiga. No iba a perderla de nuevo. —Entonces, ¿cuál es el plan? —Maya instintivamente entró en modo de batalla. Era una de las lobas infravaloradas. La llamaban "asistente de la Luna", pero a ambas les disgustaba ese título. Maya tenía sangre pura de Beta y podría derribar a un Alfa si se esforzaba lo suficiente. Tal vez no a cualquier Alfa, pero definitivamente a la mayoría de ellos. Algunos lobos se creían demasiado y siempre subestimaban a las chicas bonitas. —El plan es divorciarnos y recuperar nuestra manada. —Sonrió Ria, sabiendo que tenía un gran aliado a su lado, no, "La Luna de Perla". —¿Es esto siquiera posible? —Maya silbó. —, quiero decir, si quedas embarazada rápidamente del bebé de Brayden y luego lo matamos, podríamos obtener todo esto… —No, gracias. —Ria estalló en risas. —Diosa, ¡eres tan sedienta de sangre! ¡Tengo unas ganas terribles de cortarle el cue… —¡Te atrapé! —La Luna se tapó la cara con las manos, tratando de contener otra explosión de risa. —¡Sabes qué, se me ocurrió una idea! —Maya exclamó de repente. —¿Qué tal si pedimos ayuda a los licántropos? Esto realmente podría… —He estado ahí, hecho eso. Su rey es un idi… —Ria replicó, rodando los ojos. —¿¡Qué dices!? —La mandíbula de su amiga cayó al suelo. —Tengo un licántropo que me debe un favor y le pedí que me consiguiera una conversación con su rey. No tienes idea de lo arrogante que era. —Explicó Ria. —¿Peor que Brayden? —Maya rió. —Peor que Brayden. —Confirmó Ria. —Bueno, entonces, ¿qué sigue? —La hembra Beta no era propensa a rendirse, y esa era una de las muchas razones por las que se hicieron amigas en primer lugar. —Sencillo, realmente. Necesito obtener el apoyo de tantos Alfas como pueda. —Exhaló Riannon fuertemente antes de continuar. —, así que cuando el divorcio entre en vigor, me darán sus votos cuando exponga el asunto en el Consejo de Alfas. Y lo haré. —¿Cuántos crees que te apoyarán? —Maya preguntó sin rodeos, sacando su celular de su bolsillo. —Puedes contar con los Alfas y las manadas donde mis primos son Betas. Yo me encargaré de ellos… —No estoy segura aún, pero sé dónde golpear primero. —Ria golpeó con los dedos sobre la fría madera de su escritorio, esperando a que Maya apartara los ojos de su teléfono y le echara un vistazo. —¡Cuenta, cuéntame! —La chica parecía genuinamente interesada. —El evento más importante del año está a la vuelta de la esquina. —Riannon sonrió con malicia. —, el baile anual de los Alfas.
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