—Cariño, ¿no ves que ya lo saben? ¡Están preparados para mí! Realmente querían salvarte. Lástima que su plan no era bueno. Oyeron el sonido de pasos que se acercaban, y en pocos segundos, enormes guerreros llegaron sosteniendo como rehenes a su gente. Los guerreros que estaban ocultos en los lugares que Ria había señalado a Alice. Ash era uno de ellos. Tenían que hacerlo creíble, después de todo. Harper lloró más fuerte cuando lo vio, su desesperación evidente en su rostro. Realmente sentía algo por él. —¿Ves? —Castiel sonrió con suficiencia. —, los tengo a todos. También me siento un poco insultado de que no hayan traído muchos luchadores. Soy una amenaza mucho más seria de lo que se imaginan. —Así lo hicimos. —Dijo Riannon, y él la miró con interés. —¿Qué hicie

