Mi madre nos esperaba en el Giacomo Arengario, observé que sus ojos se iluminaron cuando me vio acercar con Sarah tomada de la mano y entonces su mirada alcanzó su boca, sonriéndonos. — ¡Oh, queridos míos! — dijo emocionada, llevándose las manos al rostro, se veía impresionada pero feliz — díganme que han vuelto, díganmelo por favor. — Sí, madre. Nuevamente, estamos juntos. — ¡Que felicidad! Se acercó a besar a Sarah en las mejillas con una alegría total que me conmovió, después nos invitó a sentarnos y pidió que le contáramos todo desde el inicio. Y así fue, le contamos de nuestro encuentro en Nápoles y en la semana de la moda, obviamente omitimos los sucesos amargos, entre ellos que Sarah era la responsable principal de nuestra unión con COSMO y el contrato de noviazgo. —
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