Me acerqué a servir vino en las copas, y proseguí con la pasta, esperé a que ella diera el primer bocado, quería ver su reacción, cuando la probó sus ojos se abrieron con sorpresa. — Deliciosa — dijo, y noté que se llevaba las manos a la boca saboreando la comida. — Por supuesto que lo está. Las copas comenzaron a rodar por nuestras manos a medida que la cena avanzaba, conversábamos del trabajo, aquello no me agradaba del todo, pues no quería que pareciera un compromiso laboral, pero al final, ambos sabíamos que era inevitable . Le comenté de la idea para la pasarela, de mi reciente viaje a Turquía, se impresionó cuando le dije que habíamos cambiando los proveedores de tela, pero me apoyó totalmente, le mostré algunas ideas que De Rosa había confeccionado. — ¿No deb

