Tomamos nuestros asientos en la mesa, mi madre en el puesto principal, a un lado Marianne y al otro Sarah, yo me senté a su lado. La cena comenzó, mamá no dejaba de repetir lo delicioso que estaba todo y que deberían felicitar al chef y contratarlo en otra ocasión. — Entonces, ¿Cómo va todo en la empresa? — me preguntó al comienzo del postre. — Todo ha ido de maravilla, mamá. Como viste, la última presentación fue un éxito sin precedentes, y recibimos muchos clientes. — Eso es perfecto, me hubiera encantado estar en esa presentación. — No te preocupes, mamá, fue como cualquier otra. — ella me miró irónicamente. — Arturo, sabes que no lo digo por eso, sino que ahí hiciste el anuncio de tu noviazgo con está linda mujer – confesó, mientras tomaba la mano de Sarah y nos

