Aurora Montalvo Solté una carcajada, aunque por la cara de mi abuela sabía que nos estaba mintiendo hoy estaban cristalizados y las lágrimas poco a poco comenzaban a caer de ellos. Un nudo enorme se instaló en mi garganta sentí la mano de Alexander tomar la mía haciéndome saber que le estaba conmigo — Abuela por favor no bromees con eso — Le pedí — Hija — No!— La interrumpí — por favor no me gustan esos juegos, por favor ya no me digas más nada No hay nada que yo quiera saber—le dije mientras me levantaba del sofá sin embargo mi abuela sigue hablando — sé que lo que hice estuvo muy mal pero estaba dolida acababa de perder a mi esposo y a mi hijo y la mujer que lo hizo que los asesinó tenía una vida tan feliz tenía una hija y una nieta duré años planificando qué hacer y luego te

