—¿Sabes? —La voz de Darren irrumpe en el silencio que compartíamos—. No sé cómo prefiero verte, si así toda chica dulce e inocente, con ese hermoso vestido, o como una mujer fatal, con esos tacones altos y esa ropa que se ajusta a todas tus increíbles curvas —dice con una mirada soñadora. Me rio de su expresión y de sus palabras. Vamos camino a casa de sus padres, tratando de causar una buena tercera o quinta impresión, he decidió usar un vestido azul muy modesto, sin mangas y ajustado hasta la cintura, combinado con sandalias, poco maquillaje y mi cabello al natural. —Puedo ser cualquiera de ellas cuando quieras —ronroneo—. Eso sí, a veces, las chicas dulces pueden ser muy, muy traviesas. —Sonrío coquetamente y muerdo mi labio tratando de ser sexy e inocente a la vez. Lo consigo cuan

