La conversación llegó a un punto muerto, Albert no quería seguir insistiendo porque al final de todo él no era responsable de nada de lo que me pasara y menos aún de mis decisiones, pero no dejaría pasar la oportunidad de ponerme en mi rincón. - Habría dos respuestas para esa pregunta. La primera es que estás tan desesperada por escapar de tu propia vida que aceptarías lo que fuera con tal de alejarte de lo que te rodea, la segunda es que te excita, que te atrae el morbo que sentiste las veces que estuviste en el club. Espero que no sean las dos juntas, en ese caso todo mi esfuerzo por alejarte es un caso perdido. ¿Qué podía hacer? Negarme era inútil cuando él tenía la faculta de ver dentro de mí, eran las dos cosas y ya no quería negarlo. - No sé qué contestar. Solo sé

