—Fui muy tonta, esas señales de siempre estar nervioso y cortar sus llamadas cuando me veía llegar debieron de ser un claro indicio, pero las ignoré —comento después de terminar mi relato. —¡Diantres Clarisse! ¿En verdad pensabas regalarle un resort? —Era demasiado, ¿cierto? —inquiero un tanto avergonzada. —Yo diría que más que demasiado. El pequeño Dante se conforma con estar dentro de ti el mayor tiempo posible y yo por mi parte solo deseo que me regales todos tus orgasmos, con eso me doy por bien servido —musita bajando su rostro y atrapando uno de mis senos entre sus labios arrancándome un gran gemido que resuena por toda la habitación—, aunque bueno ahora estoy más que feliz con el bebé que me darás —expresa liberándome de su dulce tortura solo por algunos segundos. —T-tú siempre

