Capítulo 6

1004 Palabras
—Cualquier cosa puedes contar conmigo, prometo guardar todos tus secretos cómo has guardado tu los míos— —Lo sé, se que puedo confiar en ti ciegamente, pero de verdad que no pasa nada, todo está muy bien no hay necesidad de que te preocupes—le dije sonriendo La ex—novia de él se acercaba a nosotros, al estar hablando con Jef, esa se acercó a mí dándome una cachetada, sin motivo aparente. Jef me agarro rápidamente del brazo para ponerme detrás de el, para así no saltar sobre ella, si había algo que se me daba muy mal era el controlarme, era muy prepotente, perdía los papeles rápidamente. —¿porque?¿porque me dejaste? ¿Por ella? yo te amaba, no puedo creer que me hayas cambiado asi de fácil, luego decías que yo no respetaba nuestra relación no han pasado ni unos días desde que lo hemos dejado y ya te veo con una cualquiera —dijo ella con falsas lágrimas. —Es una amiga, además tú y yo terminamos hace tiempo no tienes ningún derecho a reclamar sobre nada ya lo hemos dejado hace tiempo, deja de meterte en mi vida— —Vamos superalo, no eres el centro del mundo que el haya estado contigo anteriormente no quiere decir que ya no pueda hacer su vida, así que haznos el favor de dejarnos en paz—dije con arrogancia —Yo no soy tan fácil de olvidar, no puedes estar con otra así de facil— Yo estaba que no podía contenerme más, no pude evitar apartar a Jef para devolverle el golpe, al darme cuenta siento como alguien me agarra de la cintura tirando de mi hacia atrás, al girar vi que era Dew. El me saco de allí agarrándome con fuerza, me metió en el coche dentro, estaba nerviosa y me temblaban las manos. Estuvimos todo el camino callados hasta llegar a casa. Al entrar a casa, me abrió la puerta, yo bajé sin decirle nada, el cerro la puerta de un portazo, yo subí por las escaleras corriendo ya sabia que el estaba enfadado, no quería enfrentarme a él ahora mismo. el subió detrás mía agarrándome de la cintura y tirando de mi. —Sueltame, quiero bajarme, puedo mantenerme de pie por mi misma Dew, suelta— —ESTAS LOCA, que crees que estas haciendo, ¿no te das cuenta de lo que haces? tus maneras no son las correctas a la hora de actuar, debes de aprender a controlarte, deberías de ir a terapias de autocontrol, no había necesidad de rebajarte a ese nivel—dijo él furioso —Ella empezó, además quién las busca las encuentra, no tienes que darme ninguna charla sobre cómo me tengo que comportar, si supieras tu algo sobre cómo se debe de comportar una persona no me habrías obligado a casarme contigo, pero claro solo ves mis acciones olvidando las tuyas—dije como si fuera una niña pequeña —cuando te hable me miras a la cara—Dijo el acercándose a mí, me agarro de la mandíbula para así levantar mi cara y quedar mirándolo fijamente—¿Ella empezó? ¿Que eres una niña pequeña? es que no piensas, no puedes ir de esta manera por la vida, tu reacción no era la adecuada, no tienes control de nada, eres una niña descontrolada que ni siquiera sabe lo que quiere en la vida, a la mínima estás saltando y gritando—dijo el —Estas exagerando, solo le devolví el golpe, no intenté asesinarla ni nada, estás montando un drama por nada, tu y yo sabemos perfectamente que no pasó nada solo una pequeña discusión—dije mirándole fijamente —mañana no iras a la universidad y me asegurare que sea así, se te acabaron los juegos de niña pequeña, hasta que aprendas a comportarte en público, si no eres capaz de comportarte como una persona pues se te quedará prohibido estar con ellas—dijo el —¿Te piensas que soy una perra? eres un completo idiota—Dije seriamente —No, porque hasta los perros saben cómo comportarse Helen— —NO PUEDES HACER ESO, no tienes derecho a encerrarme aquí, soy una persona con derechos, no puedes quitarme mi libertad de esta manera—dije gritándole —Te recuerdo que ahora soy tu marido con lo cual tengo autoridad sobre ti y mas si vas por mal camino, solo iras cuando haya exámenes los otros días los estudiaras en casa, te queda prohibida la salida, hasta que empieces a comportarte como es debido, cuando salgas estás obligada a primero avisarme, aunque por ahora incluso la salida está prohibida—dijo él Levantando las manos para llevárselas a la cabeza, en un momento determinado al ver que levantaba la mano pensé que me iba a pegar, me cubrí rápidamente la cara, por costumbre. Empecé a llorar desconsoladamente, recordé como mi padre solía pegarme cuando hacía algo mal, de pequeña recuerdo que había noches que cuando me portaba mal venía a pegarme con el cinturón, para que no volviera a portarme mal, el decía que era la manera de educarme. —Helen, Helen—decía el mientras me abrazaba— Yo nunca sería capaz de pegarle a una mujer, tranquilízate, puedo ser todo lo malo que tú quieras pero puedo asegurarte que por nada del mundo le pondría la mano encima a una mujer, tranquila—dijo Dew seriamente —No lo sé, siempre siento que corro peligro estando cerca tuya, puedo sentir como me odias sin razones y como me tratas Dew, es muy lógico todo, sientes hacia mí un enorme odio que aún no logro entender el porque, me confundes demasiado— —Nunca te pegaría, ni mucho menos te levantaría la mano Helen no te va a pasar absolutamente nada—dijo el trabquilizandome —No estaría tan segura Dew, se perfectamente que no me amas, puedo ver todo el odio que tienes hacia mí—dije sollozando
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