Son tantas las cosas que han cambiado y tantas las cosas que deseo contarle, no sabría ni por dónde empezar. A la noche fuimos a nuestro dormitorio, al estar acostados en la cama el se acercó a mí poniendo su mano sobre mi vientre. —os quiero mucho—dijo el susurrando a mi oído, no pude contenerme las lágrimas y comencé a llorar desconsoladamente. —Helen ¿Que te pasa? dije que te quería ¿Eso es malo?—Me levanté de la cama para así poder hablar con el estando cara a cara. —Dew, no estoy embarazada, el bebé lo perdí cuando tuviste el accidente, no fui capaz de superar todo aquello sola, no sabes cuánto lo siento, lo deseaba tanto como tú, pero después del accidente caíste en coma por un 6 meses, fue tan difícil para mi poder llevar todo sola, fueron emociones demasiadas fuertes—el sol

