Así hizo que algunos de sus hijos le tuvieran ira y celos a una bebé que ya iba creciendo poco a poco con derechos de hija de los Martínez, fueron sus padres los que le reconocieron.
Ya Lorena había cumplido un año de vida, Luisa se había convertido como su hermana de su propia hija.
Emma, —Vaya ahora somos hermanos de la bastarda—
Luisa, —Cuando estamos solos, saca sus uñas y garras—
Vasco, —Hermana, me choca todo eso—
Germán, —Ni mis hijos son así—
María, —Hermana, la culpa es tuya, por no haberla entregado amor—
Emma, —Ahora mamá la quiere mas que a nosotros—
Vasco, —Exactamente cierto—
Luisa, —No es mi culpa, que mamá la haya adoptado como hija—
—Tampoco es mi culpa que tus hijos, no lo amen como ella—
María, —Oye que fastidio, hasta le dice ella, mejor dile hija—
Luisa, —¡No, no!, nunca le diré hija—
Emma, —Ya vas a comenzar, que fastidio contigo—
Germán, —Callase ahí viene mamá—
En ese instante todos se callaron la boca de tantas acusaciones se hacía, más a Luisa le choca que sus hermanos finjan delante de mamá.
Ana, —Ya traje a Lorena, mírala se durmió todo el camino—
Emma, —Mirala, es bonita—
Vasco, —De repente es hija de Alberto o de Lorenzo Bravo—
Luisa, —Deja de nombrar a los que me violaron, ustedes se creen perfectos—(levanto la voz)
Lorena, —"Huh huh" ma—(llora)
Ana, —Mire, ya la asustaron, cálmate hijita—
Lorena, lloraba su abuela hacía lo posible de calmar a su nieta, pero hasta que Luisa la carga, pasea para que se callé y así ir a la calle con la familia.
Ramón, —Mira madre e hija juntas se ve bien, hija—
Luisa, —Solo es para que ya no llore—
María, —Es el llamado de la sangre—
Ramón, —Bueno, antes de salir les diré los siguientes, fui a prisión para ver, ¿Quién es el papá de Lorena?—
Luisa, —¡Papá!, ¿Cómo te atreves?—
Ramón, —La familia Jiménez quiere saber, si son abuelos de Lorena—
Luisa, —Y quieres que esa familia, arrebate a mi niña—
Emma, —(impactada) Aplauso a Luisa Martinez, dijo hija a su bastarda—
Ana, —EMMA MARTINEZ, ES LA ÚLTIMA VEZ QUE ESCUCHÓ ESO, AUNQUE ESTE ESPERANDO A TU PRIMER HIJO, IGUAL TE BOTÓ CON TÚ ESPOSO A LA CALLE—(molesta)
Emma, —Perdóname madre, no quiso hacerlo, solo yo, me equivoqué, disculpa Luisa y tú Lorena—(preocupada)
Ramón, —Sigamos, la niña es—
Luisa, —No quiero saber—
Ramón, —Hija, me apena decirte que los abuelos de Lorena, ya lo saben—
Luisa, —Pero papá, ¿Por qué?, ellos nos quitarán o nos harán desaparecer—
Ramón, —Tal vez no sea muy millonario, pero aún puedo defenderme—
Ana, —Entonces esa familia, te ha amenazado con amor—
Luisa, —Esta bien, dilo—
Ramón, —(respiro hondo) Es hija de los Jiménez—
Vasco, —Asu, ya se notaba, y en qué quedó—
Ramón, —En nada—
Germán, —¿Cómo en nada?, acaso ellos no te darán nada—
Ramón, —Alberto, le dijo a su madre que no es necesario criar a una hija bastarda—
Luisa, —¡Maldito!, ojalá se pudran en prisión—
Ana, —Entonces aquí todo se olvida—
Ramón, —No, doña Luciana me dijo, cuando crezcan será nieta legítima de Jiménez, en caso que Alberto no se case—
Luisa, —No creo que se quede solo, es hijo de millonarios, la mujer siempre querrá plata por él—
Vasco, —¿Quién diría?, que tú hija es nieta de los Jiménez, oye ojalá que ese nunca se case ni tenga hijos—
Emma, —Ese, no te hagas ilusiones Vasco, los millonarios siempre tienen fama de ganar—
Ana, —Mejor vámonos a caminar—
Y así fue todo, tras año y años, la familia crecía más Germán y su esposa solo tenía dos hijos mayores Ximena y Kevin; Emma con su esposo tenía un niño Darío y Alex; Vasco se casó y su esposa tuvieron dos varones Valentino y Mariano; María no llego a casarse aunque llegó tener novios y ninguno no llego a su corazón.
Luisa tuvo también sus tropiezos cuando Lorena tenía ya 6 años, llegó Carlos hijo de un albañil que su nombre es Elio, después cuando tenía 10 años y Carlos tenía ya 4 años, llegó Cesar, aunque sus padres ya eran muy mayores con un buen físico.
Germán, —Hija, anda de frente a la universidad nada de novio—
Ximena, —Si, papá—
Ana, —Me alegro tanto, que Ximena ya esté grande—
Germán, —Claro, mamá—
Emma, —Si, Luisa espero que ya no tenga más hijos—
Ana, —Hija, tu hermana ha tenido muchos tropiezos—
María, —Luisa me ha traumatizado su actitud con los hombres—
Ana, —Hija, no piense asi—
Vasco, —Ahi viene Luisa—
Luisa, —Ya hemos llegado mamá, y mi Carlos, ¿Dónde está?—
Emma, —Solo te preocupas de tu hijo, ni pregunta—
Ana, —Shh, Emma te controla hija, está aún en el colegio, igual que Lorena—
Ramón, —Aqui, está ya Luisa, su bebé fue varón—
Ana, —¿Qué nombre le podrás?—
Emma, —Error número 3, jajaja—
Ana, —Emma, deja de molestar a tu hermana menor—
Luisa, —No te preocupes mamá, será su nombre Cesar—
Ana, —Bueno me iré a recoger a los bebés—
Emma, —Vamos yo también recogeré a los míos, mamá—
Luisa, —Si vayan, y gracias mamá—
Así madre e hija siempre recogía a sus hijos y nietos, aunque Lorena ya crecía con razones, y penas aunque siempre sus sobrinos o primos le decían: "Recogida o ellos son tus abuelos".
Los años pasaron.
Lorena cada año cumplía como hija de los Martínez, fue así que doña Ana quería tanto a Lorena, y los hijos no eran buenos con ella algunos la trataban mal, pero en escondidas le decía muchas palabras.
Sus estudios académicos eran buenos, aunque por órdenes de Luciana, abuela materna le pusieron en un colegio de pago.
(Lorena) Ya me daba cuenta de todo, poco a poco iba creciendo y me di cuenta de la verdad, aunque no sé muy bien todo.
En esos días pasaban los años cada día más, yo era la bastarda así decía según que eran mis sobrinos aunque la verdad era mis primos.
Crecí siempre protegida por mis abuelos maternos, aunque siempre había un carro n***o que me vigilaba.
En la secundaria, mi padre (abuelo) Ramón era ya muy estricto por la edad, y mis únicas amigas eran Margarita y Elena.
Margarita, —Lorena, aquí estamos—
Lorena, —Hola amiga y hoy Elena vendrá—
Elena, —Chicas espérame—
Lorena, —Ya estamos juntas—
Margarita, —Hoy espero que no nos moleste el grupo de Gabriela—
Lorena, —Es que sabe que somos buenas en todo—
Elena, —Si pues son unas pesadas—
Margarita, —Asi son las familias Jiménez—
Lorena, —Seguro será así, ellas por ser hijas de padres millonarios—
Margarita, —Nuestros padres ni son tan pobres—
Lorena, —¿Qué piensa Elena?—
Elena, —Mi mamá trabaja para la familia de Jiménez—
Lorena, —Pero amiga no te preocupes todo saldrá bien—
Elena, —Pronto llegará el día de las madres seguro, vendrá tu mamá—
Lorena, —No lo sé, mamá se ha sentido mal—
Margarita, —Mi abuela vendrá, mi mamá solo es de trabajar—
(Lorena) Mis dos amigas somos tan unidas, nos había conocido cuando estaba en quinto de primaria, de ahí fuimos grandes amigas.