Todo sobre la verdad.

1360 Palabras
Mientras en casa de los Martínez, Luisa comenzó a recordar el pasado, como sucedió ese día que su vida cambió, siempre tomo malas decisiones, aunque ella vio crecer a su hija, aunque la niegue. Tiempo pasado. Cuando Luisa Martinez tenía 20 años de edad, era una joven con muchos defectos, aparte de tener tantas amistades y muchas personas, sus mejores amigas Helen Meza y Valeska Díaz, conocía chicos que eran de plata. Ambas jóvenes están en casa de Helen, ella tiene tanta ropa, que son regaladas por gente de plata, es que su mamá trabaja como empleada doméstica. Así las tres amigas que estaban juntas otra vez, aún seguían siendo buenas amigas aunque ya no se frecuenta tanto desde que terminaron la secundaria. Helen, —¡Chicas!, me alegro de que haya venido hoy— Luisa, —Claro, mi papá no quería darme permiso, aunque no le dije a él, solo a mi mamá—(calmada) Valeska, —¡Mi mamá!, está jodida, ¿Que vas estudiar?, todo eso— Helen, —Tu hermano es doctor— Valeska, —No, llegó a acabar, como metió la pata y ahora es papá— Helen, —Asu, yo no quiero hijos, ni sé que estudiaré— Valeska, —¿Y tú, Luisa que vas a estudiar?— Luisa, —Ya sabe que mis padres son de origen humilde, trabajo hicieron su pequeño kiosco, así mis padres nos hicieron estudiar a los cinco hijos— Valeska, —Y tu saliste siendo la oveja negra— Helen, —Jajaja, por fin soy hija única aunque me duele serlo— Luisa, —¿Helen?, así nadie te friega— Helen, —No, pero te compara, tu prima es, o tu prima se va a casar— Luisa, —Si, eso es lo malo, mi hermana María es peor, estudia dos años y lo deja— Helen, —Pero tiene conocimiento— Luisa, —Aunque ella trabaja en el banco— Valeska, —¿Quién, cómo tu hermana?— Helen, —Aun deja el estudio o eres tu, Luisa—(se acerca a su ropero) Va a su ropero a sacar ropa para irse a la fiesta, que aún no le dice a Luisa. Valeska, —Ya pues Luisa, que quieres en la vida— Helen, —¡Chicas!, vamos a la fiesta que me ha invitado— Luisa, —¿Fiestas?, pensé que nos íbamos a quedar— Valeska, —Si, vamos chicas, me emociono por ir a una de esas fiestas de pitucos— Luisa, —He escuchado cosas turbias en esas fiestas— Helen, —¿Cómo qué?, haber dime— Hasta que saco la ropa para sus amigas cada una son vestidos muy cortos o un poco destapados para el gusto de Luisa. Luisa, —Aun no tomo la decisión de estudiar algo, y tampoco he escuchado cosas turbias solo son rumores en la fiesta— Hasta que su amiga le da el vestido a Luisa, este vestido es muy corto y destapado en la espalda. Helen, —Toma esto, Luisa mira está lindo— Luisa, —Esa ropa, no me gusta— Valeska, —Helen, mira me quedo con este— Helen, —Claro, tiene un cuerpazo— Luisa, —Si, pero está ropa es muy corta para mi— Las dos amigas se miraron entre las dos, además está fiesta irá a muchos chicos de dinero, y de mundo entero como profesionales y mucha diversión de más. Valeska, —Pero amiga, solo ponte y modela— Helen, —Tenemos que ir, tal vez conozca a tu media naranja— Luisa, —Mi papá anda insoportable, pero si se entera que voy a fiestas— Helen, —Ya hemos acabado la secundaria— Valeska, —Tambien mis padres son insoportables— Helen, —Luisa tu también eres linda, este vestido azul— Luisa, —Es que no me gusta vestirme muy provocativamente, mejor me voy con este— Helen, —Si vas así, espera aquí tengo una hermosa blusa roja— Helen reviso sus mejores blusas que tenía para que Luisa se ponga, aunque encontró un lindo vestido rojo. Luisa, —Esta lindo, cubre la espalda y también el cuello, además por el escote es transparente— Helen, —Estaras linda, ponte esté— Luisa, —No sé, chica, bueno está bien— Así las tres amigas ya están listas, con sus vestidos muy lindos y con maquillaje muy suave, aunque Valeska está muy maquillada. Ya había llegado el taxi que les llevo a las tres a la gran fiesta, era en una residencia de la familia Valencia. Al ingresar había luces y música muy alta. Luisa, —Mucho ruido—(está nerviosa) Helen, —Es genial está fiesta— Valeska, —Ahi está nuestro amigo Lorenzo Bravo— Ambas chicas levantan la mano, para ser vistas por aquel chico, que está con sus amigos más cercanos, aunque había muchas personas. Lorenzo, —Amigos ya llegaron las chicas que les dije— Hasta que uno de sus amigos, mira hacia allá, le había gustado mucho la chica de vestido rojo, aunque Alberto Jiménez sea un hombre conquistador. Él no acepta un no, para él todo es «Si». Alberto, —¡Qué hermosas son!—(feliz) Chico, —Parece que estás babeando— Chico 2, —Jajaja eso es pendejo— Chico 3, —Ya van a llegar mis primas— Alberto, —Oscar te pasas— Oscar, —Ya sabes que mi prima Katty me tiene loco por ti— Alberto, —A mi no, me gusta ella— Lorenzo, —Ojala no venga mi novia— Alberto, —Valentino y Santiago dicen— Valentino, —Yo pongo el polvo— Santiago, —No sé, que quiere ustedes, son chicas de bajo recursos, igual que yo— Lorenzo, —«Shh», ahí vienen— Las tres chicas se acercaron al lado de los cinco chicos que estaban ahí, pero a Luisa no le gustaban las miradas que le daba aquel chico. Lorenzo, —Hola Helen, ¿Cómo estás?—(juega) Helen, —Hola Lorenzo, vine con mis amigas, aunque recuerdas a Valeska— —Yo muy bien y tú, la fiesta está muy linda—(emocionada) Valeska, —Hola chicos—(seductora) Luisa, —Hola—(tranquila) Lorenzo, —Disculpa, ¿Cuál es tu nombre?— Luisa, —Mio, disculpe— Helen, —Espera amiga, son ellos los que primero se deben presentar— Lorenzo, —Asu, mi amiga ya sacó las garras— Alberto, —Mejor cada uno se presenta, yo soy Alberto Jiménez—(da la mano hacia Luisa) Luisa, —Mucho gusto, soy Luisa— Alberto, —Muy lindo, tu nombre— Luisa, —Gracias por el elogió— Lorenzo, —Bueno chicas, yo soy Lorenzo Bravo, y mis amigos son tímidos— Valentino, —Jajaja, hola chicas, yo soy Valentino Rivera— Helen, —Hola mucho gusto— Oscar, —Hola mi nombre es Oscar Benavides, nieto de un alcalde— Valeska, —Hola— Alberto, —Solo falta Santiago— Santiago, —Solo soy un muchacho normal, mis ingresos son yo mismos, mi nombre es Santiago Silva— Lorenzo, —Ya amigo, chicas ya nos conocemos y a qué bailar— Así comenzaron cada uno a bailar con las invitadas, y los mozos traían más trago con alcohol que te puede tumbar a dormir o quedar inconsciente. Lamentablemente Luisa no toma, mientras sus amigas ya están acostumbradas a tragos finos, menos ella. Alberto, —Veo que no te gusta tomar— Luisa, —¡No!, no me gusta y jamás lo haré— Alberto, —Deja de ser aburrida, y diviértete, soltarte un poco— Luisa, —No soy aburrida, solo me cuidó— Alberto, —Yo no te haré nada solo te voy a cuidar— Luisa, —Gracias, pero no te conozco— Alberto, —Pero nos podemos conocer mas— Luisa, —Tal vez, no quiero ser negativa— Alberto, —No lo eres, además eres muy linda, y tus amigas también— Luisa, —Muchas gracias— Aunque Alberto solo quería llevarla a la cama, y solo pasar un rato agradable con ella.
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