Él también tenía miedo de la eternidad, si es que es tan complicada de entender sin tenerla aun, que las dudas y miedos sobre lo que pueda sucederle a un humano con las manos entre el infinito llegan a prometerte mundos indiscutiblemente perfectos en uno que ya se ha convertido en desastres constantes que solo cambiarás por no ser capaz de morir intentando buscar la manera de mejorar tú sólo el camino que otros miles no han podido labrar en tantos siglos. La eternidad da miedo, mucho más en compañía que en soledad. Cuando ves partir tantas veces la vida y tú no te desprendes de aquellos sufrimientos esperando por un dolor que sana lentamente, tanto que la eternidad se vuelve nada acurrucada a lo que sientes. Su mejor forma de comprender a la muchacha era dejándose llevar por ese miedo tamb

