Al día siguiente cuando regresé a la empresa, entré a mi oficina y ahí estaba Rodrigo con un Ramos de flores enorme. —Arlin— Qué haces aquí? No quiero verte! —Rodrigo— Por favor Arlin, debes perdonarme, Nunca quise mentirte, solo quería que tu tío no se siguiera saliendo con la suya. —Arlin— Y a base de eso me mentiste, viste todo lo que sufrí, tanto te dije que no podía olvidarte y jamás dijiste que eras tú. —Rodrigo— Solo quiero me perdones por favor! —Arlin— Deberías de quedarte donde estabas… Muerto para mi. —Rodrigo— Dime que tengo que hacer para que me perdones? —Arlin— No te voy a perdonar!!! —Rodrigo — Arlin pero si perdonaste otras cosas que son igual malas. —Arlin— No se asemejan a lo que tú acabas de hacer, y no sabes cómo me duele eso. —Rodrigo— Se que te duele pero

