Rodrigo y yo tomamos la luna de miel que nos debíamos en realidad, durante una semana estuvimos paseando y reponiendo todo el tiempo perdido. Volvimos a nuestro país para seguir con nuestras vidas y continuar todos los proyectos que ambos teníamos! Al llegar fuimos directo a casa para ver a nuestro hijo, cada día más estábamos enamorados de él. —Maritza— Como les fue? —Arlin— Muy bien, te quiero agradecer por todo, gracias a ti pude encontrar a mi Rodrigo. —Rodrigo— Siempre tan buena. —Maritza— Es que ustedes merecían estar juntos y ser felices! —Arlin— Gracias, podemos hablar a solas un momento. —Rodrigo— Ustedes vayan a lo suyo, me iré con mi hijo a descansar! Fui a la parte trasera de la casa para conversar con Maritza. —Arlin— Maritza quiero decirte que te he perdonado y que

