Los ojos fríos azules y molestos del rubio se mantenían pendientes de cada movimiento de Aura y el idiota de Stephen… él había regresado a la facultad para buscarla al concluir que se había comportado como un idiota, luego de haber partido al salir antes; no seguir molesto con ella y lo que menos esperó fue encontrarla con ese imbécil, pero ella, lo había rechazado a todas luces, incluso, el idiota moreno parecía demasiado disgustado. Sonrió al ver el auto de la cobriza abandonar el lugar sin notarlo. —Veo que no pierdes el tiempo, ¿qué se siente hacer el ridículo al casi correr tras ella? – habló el ojiazul al caminar con pasos firmes pero lentos al pelinegro que todavía le daba la espalda. Stephen sonrió de medio lado… los había estado viendo. —¿Celoso? A mí no me molest

