Horas más tarde, Aura había salido de ducharse, dejando atrás el amargo momento de la comida, otra vez intentaba sólo dejarlo pasar. Para su suerte había cenado algo con sus compañeros de trabajo y así se evitó el cenar sola en su casa, la noche era fría y ella había optado por usar un pijama calientito color rosa, deseaba acostarse a dormir, dormir toda la noche y no despertar hasta mañana… suspiró, eso no había pasado nunca desde que dormía sola. —Hola, bonito— mencionó enternecida y sonrió al ver a Oreo entrar a la habitación y subir a su cama, ignorándola… bueno, no dormía del todo sola. Con una sonrisa apenas visible, se dirigiría a pasos lentos al escritorio mientras terminaba de secar su cabello. Mordió su labio y dudó en tocar ese libro de recuerdos que horas antes

