Isabella Camino por el pasillo del hospital, luego de ser escoltada por la policía hasta este lugar. Tomo asiento en la sala de espera, apretando en mis manos el arreglo de rosas que le hemos comprado a Alfred. Mis rodillas se mueven rápidamente en un síntoma de ansiedad. Sintiendo cómo mi corazón palpita con rapidez al dejar a mi Bestia, solo en la mansión, custodiada por oficiales y con el reciente pavor en su piel. Suelto un suspiro, levantando mis pupilas. ─Señorita, ya puede pasar a visitar al paciente ─anuncia la enfermera, asiento, dándole una sonrisa nerviosa para levantarme sintiendo a la figura del hombre uniformado caminando detrás de mí, colocándome más nerviosa. Llego hasta la puerta del cuarto de hospital que me han indicado. Abro la puerta, empujándola para encontrarme co

