42

4471 Palabras

Gabriel Sonreí ni bien vi entrar a Manuel. Le extendí los brazos como si fuera un nene chiquito pidiendo un abrazo, él me devolvió la sonrisa, cerró la puerta con traba y se acercó a mí para acostarse al lado mío. Lo abracé como lo había hecho más temprano: con la cara contra su pecho y apretándome todo lo que pudiera a su cuerpo. No podía evitar respirar profundo llenándome de su perfume los pulmones. Después de unos minutos así, en completo silencio, me separé un poco y lo miré. —Quiero decirte algo. Mi mamá me llamó a la tarde. —¿Sí? Asentí. —Quiere que vuelva a mi casa. Me dijo que mi papá se fue por un tiempo a Santiago y quiere que me quede allá. —¿Vas a ir? —No sé, lo tengo que pensar. No confío que mi papá no vuelva de la nada y me saque a patadas. Tampoco quiero que me diga

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR