Debo decir que lloré durante todo el vuelo a casa, parecía una magdalena, tanto que ni siquiera recordé que estaba asustada por ir sola en un avión luego de haber caído de uno; el dolor de mi corazoncito fue más grande y opacó cualquier dolencia de mi cabeza de mierda. Cuando al fin llegué a mi ciudad, tenía demasiados sentimientos encontrados, era como un zombi, estaba en shock, no lograba sentir absolutamente nada, me sentía seca por dentro; como no tenía maleta que recoger, tan solo llevaba el papel que me dieron en Dominicana para poder abordar sin problemas, solo tuve que bajar del avión y salir a donde según me indico la amable asistente de vuelo, me estaría esperando el transporte para dirigirme a casa, pero para mi sorpresa al cruzar la puerta de llegadas vi a mis padres con un g

