Veo como se abre la puerta del sótano y Alex viene bajando las escaleras, todos estamos amontonados en el piso tirados casi durmiendo, me levanto cuando lo veo y me acerco a el a través de los barrotes; el mete el brazo y toma mi cara, me da un pequeño beso en la frente y me pregunta: — ¿Comiste? ¿Cómo te sientes? — Que pregunta mas tonta, como diablos voy a sentirme. — Estaba preocupada por ti, no sabia que te había sucedido — Necesito que hablemos y me cuente la historia detrás del viejo narco, no puedo creer aun que Alex tenga nexos con personas de esa organización. — El viejo nunca me haría nada, le tiene terror a mi madre — Dice con una a sonrisa triste. — ¿Van a sacarnos de aqui? — Se supone que si Alex es su hijo, nosotros no deberíamos suponer un peligro para el. — Lo hará,

