Luego de dejar la balsa escondida camino de nuevo al campamento, en el camino voy pensando en lo que encontré, solo confío en Alex, así que debo encontrar el momento para hablar con el sobre mi hallazgo, sospecho que estamos corriendo mucho peligro aquí, trato de apresurarme porque la vista del esqueleto se quedará grabada en mi mente para siempre y ahora creo que hay monstruos persiguiéndome, estoy muy sugestionada. Cuando llego al campamento los chicos aún no llegan, pongo a hervir agua para cocinar los cangrejos, creo que por lo menos nos alimentaran un poco y por lo visto vamos a necesitar mucha fuerza y estar bien físicamente. Roberto, viene con una gran sonrisa en la cara y con 2 grandes peces que atrapo en el arrecife, me cuenta como Tatiana y Mónica le ayudaron a atraparlos, Dé

