¡TAMARA DE LOS ÁNGELES! El grito que soltó Jos me hizo despertar de inmediato como militar en pleno entrenamiento, casi me muero del susto. —¿¡Qué pasó!? —No, ¿qué te pasó a ti? —me miró de arriba abajo— explícame porqué tienes mi ropa puesta. ¿Fuiste a la Universidad así? —abrió su boca en asombro. Mi expresión me delató, igual ya no tenía sentido mentir vestida así, con sus ropas. —Je,je, sí. Unos segundos de completo silencio reinaron, y no sabía cómo lo estaba tomando, así que antes que hablará me adelanté. —Pero, no es por nada en especial solo... —Okay, ya entendí —interrumpió diciendo—, Guilles. Jos me conoce tanto que a veces me molesta, porque no puedo ocultarle las cosas como quisiera. —Como sea, la mayoría me elogió. ¿Cierto que se me ve un cuerpazo? —Di la vu

