Javier me llamó para decirme que necesitaba mi ayuda urgente, tomé un taxi de la calle sin importarme si era seguro o no, ya que el dijo que ya estaba afuera de mi casa, me dio mucha pena con Alex pero supongo que él me entiende, llegué lo más rápido que pude y cuando lo vi sentado en la acera de mi casa, me alarmé mucho —¿Qué pasó?— me acerco más a el pero no le veo ningún golpe o herida —nada, estoy bien, ¿Dónde estabas?— frunzo el ceño y niego con la cabeza, —en casa de Alex, fui a una cena con su madre y con él— me mira de arriba para abajo —te ves hermosa— me doy media sonrisa y entramos a la casa —¿a que viniste? si se puede saber— se sienta en la barra desayunador mientras yo me quito los zapatos y me pongo mis cómodas pantuflas —Grace leyó tu carta y te mandó la respuesta conmigo,

