Javier me llamó esta mañana diciéndome que la casa de su amigo ya estaba lista para usase, no traía muchas cosas conmigo así que podría empacar todo con facilidad, hoy amanecí un poco mejor de los dolores de cabeza, con mejor ánimo, comencé a guardar la poca ropa que había traído en las maletas, escuche que alguien tocó la puerta de mi habitación, abrí la puerta y estaba Alex detrás de ella —¿puedo pasar?— me dijo en voz baja —claro, es tu casa ¿no?— lo dejo entrar y sigo guardando mi ropa —¿te vas?— asiento en silencio —¿Cuándo me lo ibas a decir? ¿Cuándo te vas? ¿estas segura?— comienza a bombardearme con preguntas —número 1, te lo iba a decir hoy, porque apenas me enteré esta mañana de el cambio, no sabía a que hora despertarías o si estabas ocupado— le digo sin mirarlo —número 2 me voy

