A mi salida del hospital, Alex ya tenía un Uber esperando por nosotros —irás a mi casa, ahí te podré cuidar bien— me dice en el camino —no es necesario Alex, ya estoy bien, solo debo comer sano y a mis horas y tomarme el suero que me recetó la doctora— me toma de la mano —no seas necia, lo haremos a mi manera— le doy una media sonrisa —está bien papá— se ríe de mi comentario, llegamos a casa a los pocos minutos, me ayuda a salir del auto y a llevarme a mi habitación —¿Cuándo iremos a poner la denuncia?— le digo mientas me acomodo en la cama —mmm no lo sé, ¿mañana?— asiento con la cabeza —lo más pronto posible por favor— me cubre con una cobija y se pone de pie —descansa un poco, prepararé la cena— le doy una sonrisa mientras sale de la habitación. Tengo que pensar en lo que debo decirle a

