Narra Alex —¡VALENTINA! — entro a toda prisa a la casa, pateo todas las puertas posibles para ver si la puedo encontrar —¡VALENTINA! — vuelvo a gritar, pero nadie me escucha, cuando entro a mi habitación veo que ya no están las maletas que había preparado, se las llevó, se las llevó con él, ¡mierda! Me paso las manos por el cabello, desesperado, saco mi teléfono del bolsillo y comienzo a llamarla, tengo que alcanzarla, ella me debe decir todo esto en persona, no me contesta, quiero aventar el teléfono al piso, pero que tal que, si me llamaba, no podría responder, di vueltas por toda la habitación pensando en qué pude hacer mal para que ella simplemente me escribiera eso en su carta “Alex… mi querido Alex, sé que te has de estar preguntando el porqué no asistí a nuestro encuentro, solo q

