Hank estacionó frente a la puerta de la casa en llamas, bajo rápidamente del auto, tenía que salvar a Javier, era su deber y además debía llamar a su gente en Alemania porque su informante infiltrado le había dicho que Eladio tenía vigilado a Alex. Se tiro un balde agua encima, empapó una cobija y entro a la casa como pudo, tenía el tiempo contado antes de que la casa comenzara a derrumbarse —¡Javier! — gritó el detective —¡Javier!— volvió a gritar, pero no hubo respuesta —mierda— después de buscar por todos lados el detective no encontró a Javier, ¿habrá sido demasiado tarde? Pensó para si mismo. Salió de la casa tosiendo, volteo a verla y ésta en unos segundos cayó desplomada al piso, los bomberos llegaron al instante ya que el detective los había llamado previamente, terminaron de apaga

