Eladio me sacó casi a rastras del restaurante, le ordenó a uno de sus hombres que me pusieran una cinta en la boca, ya que yo gritaba desesperada después de lo que le hizo a Alex… mi Alex… Eladio estaba furioso, por más que yo me resistiera a su agarre y quería gritar a los cuatro vientos la cinta en la boca me lo impedía —conduit prudemment— le dice Eladio al chofer, el hombre arranca el auto a toda velocidad, voy con la cara pegada a la ventana, llorando en silencio, imaginando que alguien pueda ver sobre el polarizado y llama a las autoridades para que me rescate y pueda volver a mi país, a mi casa… cierro los ojos vagando en mis pensamientos. Siento que abren la puerta y abro los ojos rápidamente, no sé donde estamos, pero el conductor me quita la cinta de la boca y extiende su mano

