Capítulo IV Comienza la caza de las herederas. parte I

1969 Palabras
Adriana. Me sentí expuesta y avergonzada, no deseaba que nadie supieras nuestro secreto, y me imagina que mis amigas le ocurrían lo mismo, -" por eso dividiré mis acciones entre las tres, pero solo cuando tengáis el apellido Powell, se pueden activar, si mis nietos quieren salvar sus herencias, que se aseguren que son ellos quien os los den."- sentención el presidente. Hubo unos minutos de silencio mientras nos mirábamos desconcertadas, nos habían descubierto el farol, mientras asimilábamos las tres que el presidente de esa multinacional, era más difícil de doblegar que el titanio, así que cuando vi que Miriam se adelantaba, me dije de perdidos al rio si Miriam no escandalizaba a Kevin senior, ya no le afecta nada. -" Primero ¿quién le ha dicho que somos vírgenes aun?, por mucho que le contaran nadie sabe a quién metemos en nuestra cama. Y segundo presidente, si fuéramos vírgenes, es un problema que podemos solucionar esta misma noche, y elegido por nosotras. Quien sabe en poco tiempo, podemos mejorar, y como dice Arianna, para eso ni necesitaremos a sus nietos, hay muchos peces en el mar, y espero no ofender, pero mejores que sus apreciados nietos."- esto último lo dijo mirando fijamente a Kevin Junior, que le devolvió la mirada con odio. -" Bueno, gracias por confirmar, que sois vírgenes."- sonrió Kevin senior, ante la insistencia de Miriam en declarar que el problema de nuestra supuesta "inocencia", dejaba claro que sí que lo éramos. -" Keanu, Kevin y Mike, mejor no ha podido elegir el abuelo, ahora sois vosotros, los que tenéis que aseguraros que no solo seáis los primeros, sino los únicos hombres en su vida, porque hay algo que os tienen que tener en cuenta, las dueñas, se casen o no, de las acciones son ellas. Así que, si os divorciáis, ellas se quedarán todo. Y mis nietas, tened en cuenta lo siguiente, si las acciones no se activan, permanecerán congeladas como os explicara el abogado ahora, no se podrán pagar nóminas, ni hacer transacciones, así que millones de puestos de trabajo directos e indirectos se perderán. Abogado por favor explíqueles cual son las consecuencias. y las condiciones para el matrimonio."- Sentí como me temblaban las piernas mientras el abogado hablaba de las repercusiones, que traería si nosotras no nos casábamos con nuestros "pretendientes". Mis amigas también tuvieron que sentir lo mismos, porque las tres tuvimos que sentarnos en las primeras sillas que teníamos delante. Nos miramos angustiadas, preocupadas. El señor Powell nos había barrido, de una forma espectacular. Había descubierto mejor que nadie nuestro talón de Aquiles, mientras nosotras fuéramos las perjudicadas, nos daba igual que nos pasara, pero en el momento que millones de personas se vieran afectadas...Comenzamos a sentirnos atrapadas en este juego, Mirian me miro y supe que las tres deseábamos salir de ahí, necesitábamos pensar. No necesitábamos, más información. -" Disculpe abogado, ha quedado claro, que el presidente Powell nos ha puesto contra la espada y la pared, pero hay algo que no le permitiremos, es poner las condiciones de nuestro matrimonio, excepto las que van asociadas a la herencia y las acciones de su empresa, divorcio etc... Así que dígale a su presidente que hasta aquí llega su intromisión, de ahora por delante solo pondremos las condiciones los implicados, ósea sus nietos y nosotras, si no está de acuerdo creo que lamentablemente, la negociación se acaba aquí"- Dije yo, harta de toda esta pantomima, vi como por primera vez los ojos de mi "prometido" brillaron de admiración. Sin más me levante, mientras mis amigas me acompañaban. -" Concretaremos una cita con ellos para hablar los seis de las condiciones más beneficiosas de este carnaval de matrimonio nos quieren hacer tragar, señor Powell"- dijo Elena apretando los puños. -" Y déjeme añadir"- dijo Miriam-" que, si hubiéramos sabido que se iba a comportar así con nosotras, sin respetar nuestros deseos, nunca lo hubiéramos salvado, no sabíamos que a cambio de su vida, iba arruinar no solo las nuestras, sino la de sus amados nietos. Muchas gracias señor Powell, ha sido un error conocerlo."- pudimos sentir el placer de ver que la última frase de Mirian había dado en el clavo, cuando la expresión de nuestro futuro abuelo cambio a impacto, y tristeza. Decidimos acabar con esto sin más y salimos por la puerta, para dirigirnos al ascensor. -" Disculpen chicas tengo que ir al baño ¡uhh!..."- Elena salió corriendo con la mano en la boca en dirección al aseo. Mi amiga tenía un problema cuando se enfadaba, se estresaba o se ponía nerviosa, solía tener nauseas incluso vomitar. Y con el día que llevamos las tres teníamos nauseas, y malestar en general, y tal como se presentaba todo lo tendríamos todanuestra vida. Keanu. Mire como nuestras futuras esposas, salían por la puerta de la sala de juntas, después de hacer algo que muy pocas personas, excepto mi abuela y yo habíamos hecho, poner al caprichoso del presidente Kevin Powell Senior en su sitio, y se ganaron mi respeto. Nunca nadie me había hecho pasar por tantas emociones en tan poco tiempo. -" Espero que estés orgulloso de lo que has conseguido, abuelo, tú y tu complejo de dios en el olimpo, jugando con los pobres mortales, pues en esta ocasión no solo has perdido el aprecio y el amor de tus futuras nietas políticas, sino que tus nietos biológicos los estas usando como peones en este juego absurdo que no sabes adónde va a llevar. Espero que te salga todo bien y consigas que los seis podamos tener matrimonios más o menos civilizados, o el infierno que nos puede llevar a pasar el resto de nuestras vidas, si esto no sale bien"- me gire a mi primo y a mi hermano y les dije-" Vamos tenemos que hablar con nuestras prometidas y llevar esto lo mejor posible"- me levante mientras veía a mi abuelo mirarme serio, sabía que mis palabras le habían afectado, pero era hora de que se le frenaran los pies. Los tres salimos a buscar a nuestras futuras esposas, nos quedaba muchos acuerdos a los que llegar, para sobre llevar todo esto lo mejor posible. Con el carácter que tenían las tres y en especial, mi prometida, esto iba llevar mucho tiempo. Pensé en ellas y sonreí, esa diablesa de ojos cambiantes, aparte de una forma de ser alucinante, tenía algo que me excitaba más, la idea de ser el primer y único hombre en tenerla, en poseer ese cuerpo y ese fuego, los mismo este matrimonio podía ser los más interesante de mi vida. Kevin J. Me sentía como si hubiera pasado un tractor por encima, aun no me podía creer que mi abuelo hubiera sido arrasado por esas tres brujas, pero en especial por la que iba a ser mi mujer. Nadie que recordara, excepto Keanu y la abuela habían dejado callado al abuelo como lo ha hecho mi futura esposa y sus amigas. Esa habilidad era una de las que más había envidiado en mi primo. Esa bruja pelirroja, de ojos verdes, cuerpo de diosa griega y una lengua que podía envenenar a todo un regimiento de Seal, podía volver loco a cualquiera. La sola idea de convivir con ella y mi madre, me hacía temblar. Sí soy sincero, para mí, todo esto había sido como una pesadilla, al principio, no me gustaba las manipulaciones del abuelo, bastante tenía yo con la de mi madre, y sus exigencias. Cuando me calme y vi las ventajas, tras soportar el acoso y derribo de mi progenitora para que me adueñara de todo. Pensé que conquistarla era fácil, ya que tenía todo lo que les gusta a las mujeres, dinero, clase, era muy guapo, y la herencia Powell. No entendía que ocurría con Miriam, porque no caía rendida a mis pies, nada me funcionaba, ni el dinero, ni las joyas, ni los objetos de regalo más locos y valiosos. Ni las cartas y notas románticas que le enviaba, estaban empezando a desesperarme, además que todo lo que enviaba me lo devolvía con notas cada vez más ofensivas, la última hizo que arrojara un jarrón contra la pared. Pero hoy tengo que reconocer que me había sorprendido. Cuando la vi tirar el carrito de servicio al suelo para callar a todos esos histéricos de la junta de accionista, no pude evitar reírme, y sé que ella lo noto porque me miro y me advirtió con la mirada que no le veía la gracia, lo único que consiguió fue que me riera más. Me imagine a todo ese fuego, debajo de mí, en una cama y toda una noche para devorarlo. En poco tiempo, ella y sus amigas me hicieron pasar del enfado más absoluto, a la ira, hasta llegar a la admiración total, cuando vi como mi prometida y sus amigas hacían a mi abuelo encogerse en su silla. Así que cuando Keanu dijo que saliéramos a hablar con ellas, para concretar cuales eran las mejores condiciones para nuestro matrimonio, ni lo dude, si para poder salir del control de la familia Powell y de mi madre tenía que casarme con esa bruja pelirroja virgen, con cuerpo de sirena y veneno en la lengua, lo haría y me iba a divertir en el proceso. No solo lograría mi libertad, sino que esa mujer seria mía, solo mía. Por primera vez agradecí que mi abuelo fuera tan manipulador, porque la futura madre de mis hijos, era más de lo que mi madre, toda la familia Powell e incluso yo, podíamos esperar, y de seguro nos iba a volver locos a todos, ella y sus amigas. Miriam. En el baño, mientras Elena vomitaba, yo me dedicaba a echarme agua en la cara para refrescarme el calor que me recorría por todo el cuerpo. Un calor que no era solo provocada por la rabia, la decepción, y la angustiada de sentirme atrapada en esta situación, sino que ver a Kevin reírse ante mi "espontaneidad", me había hecho desearlo, y enfadarme por ello. Reconocía que era el hombre más sexy, guapo, y comestible que había conocido en mi vida. Cuando lo vi entrar en la habitación del hospital, sentí que me subía la temperatura corporal, llegué a pensar que tenía fiebre o un resfriado, ningún hombre me había hecho sentir así, quizás por eso nunca me había acostado con Antonio, mi amigo-novio, aunque después de lo que había pasado hoy, se quedaría solo en amigo, ya que, sin ser oficial, me habían engañado y ahora estaba comprometida con Kevin Powell Junior, el hombre que físicamente me hacía desear que me arrebatara la virginidad en cualquier momento, con premeditación, alevosía y nocturnidad. Pero que era todo lo opuesto que yo deseaba en un hombre, ya que era un niño de mama. Había sido criada por unos padres, que me alentaban a ser libre y a tomar mis propias decisiones, aunque me equivocaras al elegirlas. Y Kevin era todo lo contrario a lo que yo consideraba que era un buen partido como futuro esposo. Además, el sentirme atrapada en esta situación lo empeoraba y afectaba a mi espíritu independiente. -" ¡Oh dios, que nos vamos a casar con hombres que no hemos elegido, de la que nos estamos enamoradas, pero que deseamos, estamos locas!"- esto último lo dije casi gritando, mientras Elena salía de cubículo del baño, y Ariana me miraba horrorizada, durante unos segundos nos miramos, y ocurrió lo inevitable las tres nos dirigimos cada una a un cubículo y echamos hasta la primera papilla. Fue así como asimilé que me iba a convertir en una mujer casada y que me iba a acostar con el hombre más sexy, atractivo y alterador de hormonas femeninas, que había conocido, y que sería mío para el resto de mi vida, con madre manipuladora incluida.
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