ROBANDO LA ALACENA

1539 Palabras

El portal los vomitó en un patio trasero lleno de barro y cemento. Luisa se levantó saltando de alegría, aplaudiendo: —estamos en mi casa, a salvo gracias a El Creador… De repente fue interrumpida por Guio, quien no se aguantó dándole un beso. Ella le retiró la cara y miró a Luis, a quien también se le puso rojo el rostro. —Increíble, nos enviaste muy lejos—, Marco expuso con ironía. —Se nota su experiencia. Salieron a la calle a tomar aire, ya que Marco se sentía mareado. Precisamente cruzaban dos ancianos vestidos de blanco. —Maestro Michel—, gritó Luis, muy emocionado, —qué alegría. Los dos ancianos, cambiando el rumbo, se dirigieron a ellos. —¡Hola, qué grata sorpresa!—, dijo el anciano gordo Michel, —qué hermosa reunión. —Si en hora buena nos encontramos cinco miembros de la Lu

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