Luego de un suspiro, Mary se retiró. Mike miraba con temor el inexpresivo rostro de Hide, quien se agachaba tomando el frasco de alcohol y mojando con este una de las motas de algodón. Aun sin decir palabra alguna tomó el brazo derecho de Mike y, haciendo uso del algodón, comenzó a limpiar las heridas. El ardor fue notorio al sentir como el brazo del Frinx se tensaba. Hide seguía limpiándolas sin mirar el rostro de Mike.
–¡Agh! Duele. –Se quejó por fin Mike.
–Lo sé, pero deberás aguantar. –Hide siguió sin mirarlo.
–¿Estas… enfadado? –Michael tragó saliva.
–¿Tengo motivos para estarlo? –Finalmente subió su rostro hasta mirar a Mike justo en sus ojos.
–Lo siento… sé que ese doble tuyo dijo cosas que…
–Cosas que deberás explicar luego –interrumpió poniéndose de pie– pero hubiese sido mucho mejor si me enteraba por palabras tuyas y no de un oponente. –Tras dar media vuelta, se retiró con el resto lanzando los algodones húmedos a un lado del rubio.
Mike se encogió de hombros. Al mirar su brazo, notó que las heridas ya estaban limpias aunque no como debían haber quedado. Tomó un par de vendas del botiquín y comenzó a amarrarlas en sus brazos.
Hide subía las escaleras maldiciendo en su mente. ¿Qué se suponía que debía pensar en un momento como este? Él confiaba plenamente en sus amigos y esperaba que estos hicieran lo mismo con él. Sin embargo, sabía que no era sencillo admitir algo como eso frente a todos.
Al acercarse a la puerta de la habitación, pudo oír que la conversación había comenzado. Abrió la puerta y allí los vio a todos reunidos. Jaen y Scarlet sentados en el suelo mientras que Mary y Robert descansaban sentados en la cama frente a los primeros.
–¿Cómo está Mike? –Inquirió Jaen.
–Pronto vendrá, o eso creo. –Comentó el chico sin darle mucha importancia -. ¿Me he perdido de mucho?
–Estábamos intentando explicarle a Robert lo que sucede. –Habló Mary.
–Bien, pues entonces me uno a la conversación. –Dio un par de pasos y se sentó en la cama, justo al lado de Mary. Su rostro seguía expresando confusión.
–A ver si estoy entendiendo –comenzó Robert– ¿Están diciendo que son de otra dimensión llamada Ashura y que allí hay una guerra por obtener una cantidad de piedras, que, obviamente están solo en sus sueños?
–Esto resulta tan molesto. Es demasiada ignorancia para mi intelecto. –Scarlet se levantó dejando sus ojos en blanco–. Iré a hablar con Mike antes de hacer algo que no debería. –Salió del lugar no sin antes enseñarle su dedo medio a Robert.
Jaen soltó un suspiro al notar que su elaborada explicación había sido en vano. Robert no creía nada de lo que decían. La mejor forma para demostrar la veracidad de sus palabras era demostrarle la fuerza de los fragmentos, pero no tenía posibilidades de hacerlo en ese lugar o la casa también se vendría abajo.
–El creernos o no queda a tu decisión –habló por fin Mary– pero ya has visto la enorme pared de hielo que dividía el apartamento de Hide y como se vino abajo.
–¡Oh! –Robert abrió los ojos, recordando dichos sucesos–. Es cierto…
–Aun no entiendo por qué ha ocurrido ese fuerte temblor. –Jaen introdujo su mano en el abrigo y sostuvo el pequeño fragmento marrón dentro de esta.
–El doppelganger lo dijo. –Añadió Hide mirando al suelo–. La energía de los fragmentos altera el equilibrio de nuestro mundo. Es un poder enorme para lo que la tierra resiste.
–Genial. Ahora no podremos utilizar nuestros fragmentos. ¿Cómo se supone que sea útil si no puedo usar la Zirconia? –Mary dejó los ojos en blanco.
–Estoy seguro de que el Cristal Terrenal sí funciona aquí. –Jaen sacó la piedrita–. Si tan solo supiera como…
–Jaen –Mary lo miró sin vacilar– es hora de que dejes de jugar y consigas su uso. Mañana deberemos iniciar nuestra misión y no podemos estar desarmados. –Ah, sí, el castaño había olvidado que la pelirroja podía dar miedo cuando se ponía seria–. Anabelle intentará matarnos. Es momento de ponerle fin a los juegos. Sé que puedes hacerlo.
***
–¿Mike?
Tras bajar las escaleras de madera, Scarlet vio al Frinx aun sentado en el sofá. Sus dorados cabellos caían hasta sus ojos, quienes no parecían mirar a ningún lugar. Ambos brazos estaban vendados y aun llevaba puesta la camiseta negra, la cual estaba manchada de tierra, sangre seca y, en algunas partes, se encontraba rasgada. Mike no respondió.
–Oh dios. –La peliverde negó con la cabeza con un atisbo de horror en su exclamación–. Creí que Hide se encargaría de ti.
–Creo que debería volver a Ashura. Fue mala idea venir con ellos. –Mike parecía absorto en sus pensamientos.
–¿Por qué dices eso? –Scarlet se acercó al chico–. Mike, puedes confiar en mí si algo te ocurre.
Scarlet tomó una silla de madera que pertenecía al comedor, y se sentó junto a Mike. Este dejó salir un largo suspiro antes de comenzar a contarle a Scarlet lo que estaba ocurriendo.
–Todo comenzó cuando solo tenía cinco años. Mamá y papá tuvieron un segundo hijo. Ledah
–Jamás había oído de que tuvieras un hermano… –Scarlet inició el proceso para curar sus heridas apropiadamente.
–Porque mis padres no podían darlo a conocer. El rey y la reina de los Frinx no pueden tener más de un hijo. Hay leyes estrictas para esto.
–No entiendo qué relación guarda esto con lo que está pasando. ¿Y dónde está tu hermano?
–Déjame continuar. –El chico suspiró–. Durante los siguientes diez años fuimos entrenados. El nunca salió a la luz. Era un príncipe secreto, por así decirlo. Sin embargo, al pasar los diez años, la ley decretaba que debíamos enfrentarnos. El ganador sería el legítimo heredero al trono. Así hicimos… pero la corona se me subió a la cabeza… y terminé matando a mi propio hermano.
–¿Pero qué…? –Scarlet estaba anonadada.