La paz y tranquilidad se respiraba en el bosque perdido, lugar donde se abría un peculiar portal y de este aparecía Daphne. La chica miraba a todos lados con curiosidad mientras daba pasos cortos. Múltiples criaturas pequeñas se movían de un lado a otro como personas diminutas.
–Daphne. –Hablaron a su espalda–. Es bueno verte.
Una voz sonó tras la chica. Esta volteó y alzó una ceja al ver quien allí estaba.
–Vale… esto es extraño. –La confusión por ver a Damián allí era enorme. ¿Qué significa todo esto?
–Significa que aunque John y compañía intenten detener a Anabelle, no podrán. –El príncipe de los Firex hablaba con total convicción.
–Damián, créeme cuando te digo que ya sabía que estaban del lado de esa mujer. –Daphne miró a los lados detallando las posibles rutas de escape.
–No estás entendiendo, Daphne. –El Firex explicaba intentando mantener la serenidad–. Quiero acabar con Anabelle tanto como tú, pero ella tiene el apoyo de alguien que ninguno puede derrotar.
–¿Ah sí? –La princesa añadió un toque de sarcasmo a su voz–. No creo que me pueda fiar de ti.
–Daphne, es de fiar.
Una segunda voz llegó a los oídos de la chica. Esta vez se trataba de un sujeto que aún permanecía observando al mundo desde dentro de su armadura azul metálico.
Daphne pudo diferenciarla; era un Frinx… pero se suponía que todos estaban muertos.
–Lo dice alguien que ni siquiera muestra la cara. –Alzó una ceja de forma observadora y cautelosa.
El chico tras la armadura sujetó el yelmo… pero no lo removió. Pareció pensar en lo que estaba a punto de hacer.
–¿Estás seguro? –Inquirió Damián con sigilo.
–Sí, lo estoy. –El chico tras la armadura dejó salir un suspiro.
Finalmente lo retiró. Rizos rubios cayeron sobre el rostro del chico, los cuales retiró de inmediato para dejar ver su juventud irradiante, pálida piel, ojos azules y nariz perfilada. Sus ojos filosos hacían inconfundible el parentesco que tenía.
–¿Michael? –La princesa estaba confundida.
–¿Me parezco tanto a él? –Preguntó el rubio.
–Espera… no. –Negó con la cabeza la joven Electric–. Eres más guapo… pero…
Los ojos de la chica se abrieron cuando un recuerdo surcó su mente.
Mike tenía un hermano que había desaparecido… o al menos es lo que los Electric conocían de ello.
–¿Eres… Ledah? –Las palabras dudaron en salir.
El chico asintió
–Por la fuerza de Tiamat… –Daphne tapó su boca con ambas manos–. Se supone que habías desaparecido…
–Falso. –Intervino Damián–. Fue asesinado. Crimen cometido por su propio hermano.
–¿¡Estás diciendo que Mike lo mató!? –El horror salpicó su voz.
–Así es… –Respondió por fin el adolescente–. Fue Michael quien puso fin a mi vida.
–Esto es algo incomprensible… –La princesa intentaba procesar aquella enorme cantidad de información–. ¿Por qué hizo algo como eso?
–Por su enorme avaricia y su deseo de ser rey. –Todo permaneció en silencio, solo se escuchaba el viento soplar y mover la amplia vegetación–. No pueden existir dos príncipes en Icy, es por ello que al nacer fui escondido. Hace seis años nos enfrentamos para decidir quién sería el heredero… y la corona se le subió a la cabeza hasta llegar al punto de matarme…
–Es horrible… –Daphne estaba atónita–. Sin embargo, me surge una duda. –La morena miró a su alrededor con ojos entornados–. ¿Esto es alguna especie de ilusión? ¿Qué haces aquí si se supone que moriste hace seis años?
–Eso es porque realmente no estaba muerto. –Otro sujeto entró en escena. Los plateados cabellos de Malchior se movían al son del viento mientras se posicionaba en el grupo–. Usé el dominio de la Esmeralda del Viento para detener el flujo de aire de sus pulmones y suministrarlo por otros medios con el fin de que pareciera que no respirara.
–¿Pero por qué? –Daphne seguía asombrada.
–Porque la acción de Michael debía tener una repercusión. –Concluyó Malchior–. Ledah me recuerda a él…
–¿A él? –El silencio volvió ante la nueva inquietud de la chica.
–Si, a él. A mi hijo: Jaen.
***
Cada uno de los seres que integraban la mesa redonda de discusiones dio su opinión sobre remover a Jaen de su liderazgo y todos, salvo Michael pensaron que su petición era extrema.
–No podemos pensar en algo como eso, Mike. –John explicaba con calma.
–¿Debemos entonces arriesgarnos a perderlo todo simplemente por él? –El Frinx hizo una mueca–. Eso es, sin lugar a dudas, pensar con los pies.
–Sea lo que sea esa ha sido la decisión, Ryder. –Mary sonó indiferente a su reacción–. Rey John, si me lo permite iré a traer a Jaen.
–Ve. –Asintió John–. Su opinión será de gran ayuda para nuestro nuevo movimiento.
Mary sonrió antes de retirarse rápidamente en busca de su amigo. Mientras bajaba en dirección al calabozo improvisado vio que algo no estaba bien. El cuerpo de un guardia estaba tirado en el suelo. Se movió sigilosamente hasta él y colocó sus dedos índice y medio en la yugular en busca de signos vitales. Los había. Suspiró al darse cuenta de que no estaba muerto, pero en ese caso ¿Qué había pasado?
–Jaen…
Musitó en el momento en que se dio cuenta que su amigo podía estar en peligro. Mirando a los lados pasó a un estado de desespero.
Sujetó el fragmento de la Zirconia… pero ya no funcionaba. Había perdido su poder. Apretó sus dientes y comenzó a correr en dirección a la celda. Un segundo guardia yacía en el suelo. No le dio importancia, esta vez su prioridad era Jaen. Cruzó una esquina más y lo que vio la dejó sin aliento.
Un tercer cuerpo estaba tendido inconsciente en el suelo.
–Scarlet… –Mary estaba horrorizada–. ¡Scarlet!
***
–¿Te sientes bien? –Andrea seguía junto a Aneus en un pequeño hospital improvisado por los Electric–. Gracias por ir hasta allí solo para apoyarme…
–No ha sido nada. –Aneus había sido recetado a 48 horas de descanso dentro del hospital–. Es lo menos que podía hacer después de salvarme.
–No te salvé. –Reprochó la Nighter–. Fue tu misma fuerza la que derrotó a Arioto.
–Poder que ignoraba totalmente… –Aclaró el chico.
–Eres fuerte… como suelen serlo los humanos. Solo espero que no se te suba el poder a la cabeza. –Andrea miró al suelo al sentir que su voz se quebraba.
–Quiero ayudarlos. Eres la última Nighter y no es justo que pases todo esto por culpa de una humana. –Aneus extendió una mano y estuvo a punto de colocarla sobre el hombro de la chica antes de detenerse en seco. Froto los dedos y la retiró sin llegarla a su destino–. Siento mucho lo de tu hermana… pero no todo está perdido.
–No sé qué la haya motivado a hacer eso… –La chica negaba con la cabeza–. Pero estoy segura de que le han hecho algo… ella nunca traicionaría a los suyos.
–Solo queda esperar y confiar en que así sea.
***
Mary corrió desesperada hasta llegar junto a la Clorux. No tardo en comenzar a sacudirla diciendo su nombre una y otra vez. Comprobó sus latidos… no respiraba. Fue entonces cuando notó que la situación era más grave de lo que parecía.
Miró a su alrededor pero no, Jaen no estaba en ningún lugar. Por mucho que le doliera, la prioridad ahora era salvar a Scarlet. Sujetó su cuerpo dispuesta a levantarla.
Pero entonces Scarlet expulsó una bocarada de aire, reaccionando por fin.
–¡Scarlet! Dios mío, estaba tan preocupada. –De forma impulsiva alzó el torso de la chica y le abrazó–. ¿Estás bien?
–Eso no importa ahora. –Llevó una mano a la nuca haciendo una mueca de dolor–. ¿Dónde está Jaen?
–Pensé que tú lo sabrías. Yo llegué y no estaba aquí… –Miró a los lados antes de volver sus ojos a la Clorux–. Scarlet ¿Quién te hizo esto?
–Se ha ido… –Habló para sí misma intentando ponerse de pie. No tardó en volver a caer de rodillas en el suelo. Tapó su rostro con ambas manos antes de deslizarlas a su cabello en señal de preocupación–. Esto no puede estar pasando…
–Scarlet, ¿Qué ha ocurrido? –Mary comenzaba a sonar desesperada–. ¿Quién te ha hecho esto? ¿Quién se ha llevado a Jaen?
–No ha sido nadie. –Musitó la chica-. Quien hizo esto ha sido el mismo Jaen.
Mary sintió como si su mundo se fuese al suelo.