–Ledah siempre quiso tener una relación normal. –El menor dejó caer una lágrima–. Ledah confiaba en ti… solo quería que lo amaras tanto como él lo hacía.
–¿Qué esperas que haga, Ledah? ¿Quieres que llore? ¿Que me disculpe por llevarte con el fénix? –Un bufido hizo que el menor negara con la cabeza–. ¿Debo recordarte que eres el intruso? ¡La corona era mía hasta que llegaste tú! ¡Entrometido!
Con unas cuantas florituras lanzó sobre su hermano mayor las puntas de hielo. No podía creer que realmente Michael le hubiese dicho semejantes cosas. Dando saltos Mike intentaba esquivarlas, pero era imposible hacerlo con todas. Algunas rozaban los puntos donde la armadura está ausente y rasguñaban la piel. Esta vez el mayor supo que no podía subestimar a su hermano, quien no tardó en comenzar a crear múltiples agujas a su alrededor con el fin de seguir golpeando los puntos abiertos. Las lanzó.
Mike comenzó a correr hacía su hermano golpeando el hielo con su espada, aunque muchas se encajaban en la piel, permitiendo el escape de la sangre. Aun así sabía que mientras el poder del zafiro era explotado, el usuario no podía reaccionar rápido. La oportunidad que necesitaba. Con velocidad lanzó un corte a su muslo derecho.
Ledah anuló el ataque con el fin de eludir a su hermano pero no lo logró. La espada consiguió cortar en el pliegue de la rodilla. Al parecer ambos se habían detenido a conocer las armaduras al punto de poder a****r esos lugares vulnerables. Ledah cayó al suelo sentado… y colocó la mano en el suelo, emanando el poder del zafiro en este hasta congelar los pies de su hermano.
Se levantó rápidamente, formó un martillo enorme en su mano derecha y lanzó un golpe en su cabeza. Mike no consiguió eludirlo. El impacto lo hizo rodar hasta golpearse con una de las paredes.
Peter y Lian estaban asombrados de lo serio que se libraba el combate. Jamás pensaron que sus dos hijos llevarían la lucha a un nivel tan elevado. No sabían si sentirse orgullosos por lo serio que tomaban la corona, o decepcionados y tristes por el odio que se percibía entre ambos.
Michael miró a su hermano con el rostro en sangrentado. Todos se hacían una única pregunta: “¿Por qué Michael Ryder no usaba el zafiro?”. Para responderles, el chico alzó su mano sosteniendo su fragmento en ella.
–Por el poder que me confiere el Zafiro Congelado te llamo, Polar. –Un fuerte y helado viento llegó a la sala, seguido de la aparición de un oso polar gigante con colmillos enormes.
Los presentes estaban anonadados por la magnitud del esbirro que Mike había capturado. Digno de un príncipe. El oso rugió y comenzó a correr hacia Ledah, quien ni se inmutó.
–Por el poder que me confiere el Zafiro Congelado solicito tu ayuda, Fehila. –Todo quedó en silencio por un instante ya que el llamado había sido diferente.
Polar continuaba su embestida hacía Ledah… momento en el cual un par de alas enormes aparecieron frente a Ledah, interponiéndose entre el chico y el oso. Mike no podía creerlo. Los reyes, al igual que el resto de los presentes soltaron un grito de asombro y horror. Musitaban:
–¡Es el Fénix de hielo que nadie ha conseguido dominar!
Sin dudarlo, con un fuerte aletazo golpeó a Polar, impactándolo con una columna metálica. El oso de inmediato quedó inconsciente.
–Te lo dije en el momento en que nos vimos, Michael. –Comenzó a hablar Fehila en voz alta–. Tu avaricia no te llevará a ningún lugar.
Ledah no esperó para abalanzarse sobre él sujetando su cuello con ambas manos. Era el final. Mike estaba herido, sin poder dominar el Zafiro, sin esbirro y frente a él tenía un oponente cuyo apoyo era nada más y nada menos que la poderosísima Fénix de Hielo.
Michael movió los labios intentando decir “Me rindo”. La respiración del pequeño era agitada… pero al ver a su hermano indefenso, herido y rindiéndose supo que todo había acabado. Sus manos aflojaron el cuello de Mike. ¿Cómo había llegado a intentar matarlo? Era algo absurdo.
–Lo… lo siento. –Musitó el mayor entre jadeos, tosiendo una y otra vez.
–Está bien, hermanito. –Respondió Ledah con lágrimas en los ojos–. Ledah no quería hacerte daño.
–Te has vuelto muy fuerte, hermano –Michael mostró una sonrisa adolorida acercándose a su oído para susurrarle–. Pero… hay algo en ti que no ha cambiado.
Los ojos del pequeño se abrieron repentinamente.
–Sigues siendo tan ingenuo e idiota como siempre, hermanito.
Una estaca de hielo se clavó en la espalda de Ledah, momento inmediato en el que el pequeño tosió una bocarada de sangre.
–¡Ledah! ¡No! –Gritó Lian con desespero y dolor.
El grito bastó para que Fehila prestara atención nuevamente del escenario. Había bajado la guardia por el aparente final del combate, pero todo había sido una farsa. Voló hasta Michael y lanzó un zarpazo a su pecho con una fuerza tal que rompió su armadura y consiguió rasgar el pecho del chico. Usando su majestuoso dominio del hielo desapareció la estaca, pero el agujero era enorme. Cual madre tomó al pequeño Ledah en sus alas.
–Ledah… respóndeme.
–Fe… Fehila… gracias por ayudarme. –Ledah tenía una sonrisa en su rostro.
Lian, Peter y algunos de los presentes corrieron a observar el escenario. Lian sostuvo a su hijo atónita y sin saber cómo reaccionar ante aquel horrible suceso de último minuto.
–Mamá… papá… lo siento. –Tosió una segunda bocarada de sangre. Esta comenzaba a ahogarlo–. No quería pelear con mi hermano. Solo… –tosió–, quería que estuviesen orgullosos.
–Lo estamos, Ledah. –Habló Peter–. Eres nuestro mayor orgullo.
–Sabía que arriesgaba… mí… vida. Por eso no culpo a Mike de esto… –Tosió, manchando del espeso fluido rojo el vestido de la reina. A esta no le importó–. Él… será un gran príncipe para… Icy.
–Ledah… –Fehila pareció soltar una pequeña lágrima.
Michael comenzaba a incorporarse. Todo su cuerpo seguía ensangrentado. Sentía dolor desde la coronilla de la cabeza hasta los dedos de los pies. Una enorme herida se abría en su pecho. Como pudo caminó hasta donde el cúmulo de personas se hallaba. La ira en sus ojos había desaparecido. Ahora solo había incredulidad. Al verlo, Ledah sonrió.
–Mike… lo has hecho bien… Reina con sabiduría… –La respiración de Mike se aceleraba mientras negaba con la cabeza–. Te… te… te quiero… hermanito… –Y ahogando un grito seguido de un suspiro dejó de respirar.
–Ledah… Ledah… no… no puede ser. –Lian lloraba sin parar mientras abrazaba el cuerpo sin vida de su pequeño hijo.
Mike miraba a la nada. Lagrimas brotaban de sus ojos sin detenerse. No dejaba de preguntarse qué había hecho. Cayó de rodillas ignorando el dolor que sentía. Justo ahora sentía un dolor en el corazón. Había asesinado a su pequeño hermano.
Lian lloraba…
Peter sujetaba su cabeza con desespero…
Fehila miraba con dolor en sus ojos…
La sala estaba en silencio. Solo se oían sollozos… hasta que una voz rompió el silencio.
–Michael Ryder ha ganado el combate, convirtiéndose en el legítimo príncipe de los Frinx.
Pero no hubo alegría, no hubo regocijo...