De Regreso

3289 Palabras
Fuertes vientos soplaban ante una única silueta marcada en un panorama diurno. Gigantescas nubes se alzaban a su alrededor y esta permanecía de pie sobre una. Sus cabellos blancos irradiaban de brillo al reflejar la luz solar. –Mi señora –hablaba un hombre que se acercaba agitando sus alas plumadas de color blanco-, Estamos seguros de que la humana intentará a****r nuestra pacifica nación… –Oh, Alexander. –Comenzó dulcemente la reina–. La humana no tendrá el valor de acercarse a nosotros. Ella sabe que no tendrá la misma suerte. Conoce también que puedo llegar a matarla si lo deseo. Tenemos el mayor número de soldados y nuestra piedra está muy bien protegida… ¿A qué le temes? –Los Electric se han aliado con los Frinx y… –¿Los? –La peliblanca dejó salir un delicado bufido–. Querrás decir “él” Frinx. Están casi extintos. Tanto ellos como los Clorux han caído por falta de fuerza. –Nuestros informantes me han dicho que ellos junto con los humanos han regresado a la tierra en busca de refuerzos. –Añadió el soldado consiguiendo que la Reina alzara una ceja. –La decisión más estúpida que pudieron haber tomado. No hay de qué preocuparse. –Tranquila, serena y con la elegancia desbordando en cada palabra pronunciada–. La Perla Celestial está segura. –Su tranquilidad es mi tranquilidad, Reina Anastasia. *** Un enorme vórtice de color dorado se abrió en el interior de una oscura sala gastada de madera. Suelo de madera, opaco y polvoriento. Paredes con tonos grises en algunos lugares y pálidos en otros. Un mueble que una vez había sido de color blanco se encontraba en el centro del lugar con un tono amarillento por el sucio acumulado en la gamuza de la cual estaba hecho. El portal se abrió en su totalidad, formando líneas abstractas de energía dorada. Dentro de este cinco sombras aparecieron, caminando en dirección a la salida del portal. Una vez fuera, el portal se cerró a sus espaldas. Jaen reconoció de inmediato el lugar en el que se encontraban. Sus ojos, al igual que el del resto de sus compañeros, recorrieron la habitación. –Mi casa… –Musitó el castaño. Mike movió su vista hacia Jaen, quien seguía con mirada perdida. –¿Vivías en esta…? –Mike hizo una mueca de desagrado, acompañándola con un gesto despectivo con su mano–… ¿pocilga? –¡Michael! –Scarlet golpeó al Frinx con su codo. Jaen no parecía haber prestado atención. –Jaen –intervino Hide–, tenemos cinco días para concluir nuestras labores aquí. Sería buena idea ver a nuestras… –Si –respondió el chico de cabellos cafés–, Tomaremos el día de hoy para reencontrar a nuestros padres... o a sus padres. –Se dejó caer de hombros. Scarlet se acercó a este y tomó su mano–. Mañana por la mañana comenzaremos nuestra misión. –Jaen habló sin mirar a nadie en particular. Parecía estar absorto en sus pensamientos. –Creo que entonces iré a ver a mis padres. –Mary se detuvo antes de poner su mano en el pomo de la puerta–. Jaen… ¿Estarás bien? –Lo estará. –Respondió Scarlet–. Yo me quedaré con él. Mary asintió con una sonrisa apenas visible antes de abrir la puerta y salir a las calles. Para sorpresa de esta, no habían cambiado absolutamente en nada. El mismo cúmulo de personas en la parada del bus aguardando a que este llegara. Los niños correteando en el parque de enfrente… estuvieron durante meses dentro de Ashura. ¿Cómo es posible que el tiempo en la tierra se hubiera congelado? Para Mary, este hecho fue poco convincente. Sospechó que algo no estaba del todo bien… pero la prioridad era conseguir a su familia. Esos problemas serían parte de la misión del día siguiente. –Yo también iré a casa. –Comentó por fin Hide. Comenzó a caminar en dirección a la salida antes de notar que Scarlet probablemente quería algo de tiempo a solas con Jaen. Lógicamente Mike estaría fuera de lugar, y no era como si pudiese salir a caminar solo por allí. Eso podría causar disturbios. El interior de Hide se sacudió al pensar en ir acompañado de Mike a su casa. ¿Por qué? Se preguntó antes de dar la vuelta y dirigir sus oscuros y profundos ojos al Frinx–. ¿Te gustaría venir conmigo? A mi casa… Mike, por su parte, movió su vista asqueada desde el sofá polvoriento hacia Hide, trayecto en el cual esta cambio a asombro. –De acuerdo. –Respondió sin quitar su vista asombrada–. Siempre y cuando sea mejor que esto, estará bien. –Sus pies se movieron solos en dirección a la salida. Scarlet se preguntaba el motivo por el que ambos se llevaban tan bien. Parecía como si fuesen ¿hermanos? ¿O acaso se trataba de algo más?… Incluso desde la primera vez que se vieron hubo un descanso en la personalidad arrogante de Mike. Al fin y al cabo era mucho lo que ocultaba este chico. –¿Te encuentras bien? –Inquirió por fin la peliverde centrando su atención en el dueño de la casa. –Si… creo que si. –Jaen caminó hacia la pequeña cocina en la que comía junto a su madre. El comedor en el que este aguardaba a su amada progenitora para cenar a diario. No pudo evitar soltar una pequeña lágrima cristalina, la cual se deslizó por su mejilla–. Aquí solíamos cenar juntos. –El joven señaló el comedor adornado por un florero, cuyas flores estaban marchitas–. Mi madre regresaba del trabajo muy tarde… siempre aguardaba con anhelo la hora de la cena para compartir con ella. –Apretó los sus puños sobre la mesa, agachando la cabeza con los ojos cerrados con fuerza, sin poder detener la lágrimas. –Jaen… –Scarlet se movió rápidamente y lo envolvió en un abrazo–. Lo siento mucho. –Mi vida era cotidiana… una vida sin nada relevante. Mi madre… mis amigos… la escuela… Siempre anhelaba vivir en un mundo diferente. –Reconoció por fin lanzando un ojo al libro de mitología que Mei le había prestado una vez. Ahora reposaba en la mesita de madera junto al sofá, en la sala–. Lo deseaba con todas mis fuerzas. Pero jamás quería tener que oponerme a mi madre… a Mei… –La querías mucho ¿verdad? –Preguntó calmada la peliverde, aunque un atisbo de celos aparecieron en aquella inquietud–. A Mei, quiero decir. –Mei fue la primera amiga que tuve. –Jaen se sentó y, apoyando los codos sobre la mesa, cubrió su rostro con las manos, dejando destapada solo la boca–. Tenía solo cinco años cuando ella se mudó a la casa de al lado. Para ese tiempo mi padre trabajaba y mi madre ayudaba a la suya cuidando de Mei mientras esta salía a laborar. Al entrar en la escuela, durante todos los años ella fue mi compañera de curso. Nuestra relación amistosa era muy fuerte… –Y ahora se ha convertido en un ser impío. –Añadió Scarlet con dolor en su voz. –No lo sé. –Jaen suspiró–. Siento que hay algo en todo esto que no encaja. Mi vida se ha vuelto un total desastre… –Estaré siempre a tu lado, Jaen. –Scar le abrazó desde la espalda–. Porque te amo… *** –¿Qué se supone que es eso? –Mike señaló una motocicleta de color n***o. En su volante llevaba colgadas tiras de cuero, mientras que estaba adornada con broches metálicos que hacían contraste con el color base–. Se ve tan anticuado. –Es una motocicleta. –Hide rodó los ojos al darse cuenta de lo despectivo que podía resultar el Frinx–. Uno de los vehículos que usamos para transportarnos. Mike no paraba de hacer gestos de inconformidad al comparar los avances de Ashura sobre los del mundo humano. Junto a los dos chicos, un par de adolescentes pasaron. Una de ellas llevaba uniforme escolar y cabello rojizo amarrado en una cola. Esta volteó su rostro moviendo sus ojos hacia Mike, analizando cada parte de él. Su compañera de cabellos claros y sueltos se acercó a esta. El rubio, con sus agudos sentidos de Frinx pudo oír a la perfección lo que decían: –¿De dónde ha salido ese chico tan guapo? –No tengo idea. Parece ser de nuestra edad. –Respondió la chica de dorada cabellera escaneando con su mirada a Michael–. Es tan lindo… –Y su compañero no se queda atrás… –Reconoció la de mechones amarrados. –Deberíamos darle nuestro número telefónico. –¡¿Estás loca?! –¡Por favor, Alexa! –La chica movió sus dorados cabellos mientras rompía un pequeño trozo de papel y anotaba en este su número de teléfono–. Observa y aprende. La joven se abrió paso entre las personas que concurrían por aquella avenida hasta alcanzar a ambos chicos. Sin dudar ni un segundo esta extendió su brazo tomando el hombro de Mike con sus delgados dedos. El rubio se volteó y la miró con cierto rostro de diversión. –Hola guapo. No te había visto mucho por aquí… –La pelirroja guiñó un ojo de forma coqueta. –Las cosas perfectas no frecuentan lugares tan… poco decorosos. –Mike movió su mano señalando todo el entorno. La chica soltó una risa. –Entiendo. Es algo que también pienso. Me gustaría que me llamaras para hablar un poco más. Ten mi número de celular. –Extendió el trozo de papel hasta que Mike lo tomó. Luego de guiñar el ojo desapareció entre la multitud. –Eso ha sido raro. –Comentó Hide. –Ni que lo digas. ¿Solo viste su nariz? Parecía un tobogán. Scarlet es incluso más bonita y no me he enamorado de ella –Sus ojos quedaron en blanco–. Que creída. –No te enamoras ni siquiera de tu sombra, Mike. –Se burló el pelinegro negando con la cabeza–. Parece ser una imposibilidad de ti mismo. –¡Hey! ¡Claro que estoy enamorado de mí mismo! –El chico bufó dejándose caer luego de hombros–. Además… no creo que quien me gusta corresponda a mis sentimientos–. Musitó en un tono casi inaudible sin quitar su mirada de quien le acompañaba. Este ya había comenzado a andar. –¿La llamaras? –Hide sonó bromista. –A ver… –Apretó el papel y lo lanzó sin siquiera detenerse a mirarlo-. Ni pensarlo. Mis gustos son de otro tipo. –Soltó incorporándose nuevamente y dejando a un lado esa extraña avalancha de sentimientos que había tenido. Hide no pudo evitar reír al oír sus palabras. Al parecer tenía gustos refinados incluso en la selección de su media naranja. –¿Falta mucho? Muero de calor. –En el siguiente cruce está mi casa. Falta poco. *** –Algo no va bien. Mary recorría las enormes calles repletas de personas y vehículos. Todo estaba tan perfectamente como se encontraba justo antes de ser absorbidos por el huracán. Se acercaba cada vez más a la cuadra final, lugar en el que podría mirar su casa. Por algún motivo sus nervios se elevaban sin parar, poniendo su piel de gallina al imaginarse un panorama indeseable. Al cruzar la esquina, pudo observar que nada era diferente. Un edificio de ladrillos repleto de apartamentos en el cual estaba ubicado el suyo. Junto a este un pequeño puesto de hortalizas se mantenía allí tal como ella lo recordaba, en el cual estaba su vecino Robert, un joven alto y de piel tostada. Ojos verdes y grandes acompañados de un cabello ondeado que reposaba bajo una gorra de color n***o con el logo “Nike” en el frente de esta. Él siempre intentaba que Mary fuera su novia. Tras soltar un suspiro de alivio, Mary comenzó a caminar en dirección a su edificio. Retiró sus gafas debido a que, desde que había obtenido el poder de la Zirconia, su vista se había curado de la permanente miopía que sufría desde los cinco años. –¿Mary? ¿Eres tú? –Se acercó con rostro curioso Robert y una sonrisa dibujada. –Hola Robert. –Mary agitó su mano sin algún gesto de felicidad. Tantas veces que le había rechazado generaban que se encontrara predispuesta cada vez que se le acercaba. –Tus padres dijeron que no volverías hasta dentro de dos semanas. –La chica alzó una ceja–. Dijeron que viajarías a París con tus abuelos. ¿Está todo bien? Mary se detuvo totalmente. Su corazón latió a mil sin detenerse. La respiración de esta se agitó. Sabía que algo no estaba encajando en todo esto. ¿Cómo que viajaba a París? Era cierto que sus abuelos eran de dicho lugar, pero no es posible que ella hubiese ido a tal lugar. Ella si había viajado… a Ashura. –¿Mary? –Robert se había acercado lo suficiente a la chica como para tomar su mano–. ¿Ha pasado algo? No es que no me agrade verte… es que te has ido ayer y tú misma me dijiste que volverías en dos semanas. Estuve contigo cuando despegaste en el avión. –Sus ojos se posaron sobre los de ella con un tono de curiosidad en ellos–. ¿Dónde están tus gafas? –Estoy bien. –Mary retiró su mano de la de él dando un par de pasos atrás. Sintió una enorme presión en su pecho–. Estoy usando lentillas. Por ahora solo estoy buscando a mis padres. –Mintió. –Algo no está bien Mary. ¿Estas enferma? –Robert frunció el ceño–. Tus padres viajaron a Suiza por negocios. Deberías saberlo. –¿A Suiza? ¿Negocios? –Mary se alarmó–. ¿Qué diablos está ocurriendo aquí? –Creo que esa pregunta debería hacerla yo. –Robert frunció el ceño–. Mi amor, ¿Qué te ocurre? –¡No me llames así! –Mary parecía exasperada–.Ya te lo he dicho antes. –Eso lo decías hace algunos meses. –Poco a poco las alarmas del chico se encendían con mayor gravedad–. Se supone que somos novios desde el mes pasado. –¿Qué? Dios mío… No entiendo nada… –Mary. –Robert tornó su rostro serio y con tono de voz firme–. Dime qué te está pasando. *** En la pequeña sala que una vez perteneció a Jaen y su madre se encontraban él y Scarlet. Jaen parecía haber salido de trance mientras que Scarlet observaba el jarrón de la esquina. El chico sostenía en su mano la pequeña piedra de color marrón. –Aun no tengo idea de cómo funciona esto. –Miraba detenidamente el cristal sin poder hacer que brillara–. Siento su energía, pero no consigo que realice ningún tipo de acción. Quizás no soy la persona correcta para dar uso al Cristal Terrenal. –No digas eso. –Scarlet comenzó a moverse hacia Jaen–. Eres el indicado. Confío en ti. –Llegó hasta él y flexionó sus rodillas para quedar a su altura–. Todos confiamos en ti. Tú debes hacerlo también. Sé que podrás descubrir la fuerza que alberga esa piedra. –¿En serio crees eso? –Jaen bufó. Ni siquiera él confiaba en que podría hacer algo como eso–. Me sobreestimas. Mike ha tenido que salvar mi vida en múltiples ocasiones… eso no es ser fuerte. –Debo recordarte que has sido tu quien ha sostenido el Palacio de la Ventisca en una enorme columna de hielo dorado. El Jaen que conozco es firme. Sé que puedes hacerlo -deslizó sus manos por su mejilla mirándolo a los ojos-. Sé que eres fuerte… lo sé.   Lentamente Scarlet acercó su rostro al de él. Jaen ni se inmutó. Sus labios se juntaron en un prolongado beso que trajo un frenesí de sensaciones a su cuerpo. No podía negar que poco a poco se volvía adicto al dulce sabor que Scarlet portaba. Sería capaz de pasar su vida entera besando aquellos carnosos t deliciosos labios incluso si su vida se terminaba en ello. Repentinamente la puerta sonó. Tal y como si alguien la hubiese abierto con una fuerte patada. Se abrió con fuerza, golpeando el pomo con la pared hasta el punto de magullarse. Scarlet se separó del castaño de un salto. –¡Jaen! ¡Jaen! –La voz de Mary era desesperada. Scarlet y Jaen reconocieron que se trataba de la chica, aunque les preocupaba un poco el tono de voz que les llamaba. Frente a ellos se paró la delgada silueta de Mary, quien iba acompañada de alguien totalmente desconocido para ellos… falso. Jaen le conocía como el molesto Robert, pero prefería hacerle creer que no le conocía. La pelirroja parecía exhausta, cansada y asustada, expresiones que Jaen jamás había visto en ella salvo en el momento en el que fue tragada por el tornado. Rápidamente Jaen se levantó alarmado mirando a Mary al rostro. –¡¿Qué ocurre?! –Inquirió el castaño. –¿Dónde está tu madre? Al oír semejante pregunta se encogió de hombros. ¿Mary intentaba jugar con sus sentimientos? ¿Por qué le preguntaba algo como eso? –Mary Allans. –Intervino Scarlet con rostro de pocos amigos–. No entiendo qué demonios quieres, pero no es un buen momento para derrumbar la moral de Jaen ¡y lo sabes! –¡No me refiero a eso! –Mary llevó sus manos a la cabeza–. Cuando salí de aquí supe que algo no iba bien. Anabelle ha creado dobles nuestros… –¿Qué estás diciendo? –Los ojos de la peliverde se abrieron perplejos. Comprendía lo que esto significaba. –Scarlet, sé que parece una locura, pero Robert me ha dicho que ayer viajé a Paris… –bufó negando con la cabeza– lo cual es algo imposible. –Espera un momento. –Solicitó Jaen–. ¿Estás diciendo que hay otra Mary? No puede ser… –No es imposible… –Analizó Scarlet con preocupación–. Es uno de los secretos que guarda el Cuarzo de la Noche. Así es como los Nighter conseguían infiltrarse en territorio enemigo: Doppelgangers. –¿Y eso que es mierda es? –Intervino Robert, a quien todos parecían ignorar. –¿Y tú quién eres? –Respondió Scarlet con otra pregunta. –Soy Robert Clarc. Novio de Mary. –Scarlet arqueó una ceja al oír eso sin retirar su rostro de indiferencia. Paseó sus ojos antes de continuar. –Un doppelganger es un clon idéntico a alguna persona. –Explicó mirando a Jaen, como si la presencia del desconocido fuese sin importancia para ella–. Estos pueden tener habilidades incluso mejores que las del modelo original. Sin embargo… –Scarlet abrió los ojos como símbolo de alerta. Movió su rostro a Mary–. No pueden encontrarse jamás con su doble. –¿Quieres decir que una persona no puede ver jamás al doppelganger que se hizo basado en él? –Inquirió Jaen. –Sí. Si eso ocurriera… el original podría sufrir consecuencias nefastas. –Incluso Scar se encontraba sorprendida por lo que ocurría. –¡Hide! –Gritó Mary en el instante que abandonaba la sala corriendo desesperada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR