El nieto del viejo Conde Mortimer ya estaba demasiado lejos en sus sentimientos por la joven amante de su abuelo el Conde Mortimer. Él sabía bien como había llegado Claudia a la casa de su abuelo el Conde. Al principio pensó en Claudia como una cínica vividora, pero al tenerla cerca y conocerla se dio cuenta que ella era como él y deseaban las mismas cosas. Esa conexión lo hizo fijarse en ella como mujer y empezar a envidiar a su abuelo Mortimer. Él siempre lo había admirado y lo defendió con sus demás parientes cuando se enteraron de lo que había hecho con la jovencita. Pero ahora Beltrán deseaba tener a esa jovencita solo para él. Imaginaba que para Claudia él era un amante más y en especial que su abuelo el Conde Mortimer la había amenazado si le era infiel. Lo que no sospechaba

