El joven muchacho no dejaba desear un minuto a solas con la bella doncella, pero Sandra no quería tener problemas con su señora Diana. Ella cuidaba de cerca a su hermana menor de que no cometiera otro error y siguiera buscando una salida rápida a su servidumbre. Para estar al servicio de la señora Diana era un gran beneficio. Ella se sentía libre cuando le servía, el trato respetuoso y cariñoso de su señora Diana la hacía sentirse una persona y no un objeto más en la gran casa. Sandra no sabía que su señora Diana había probado la hiel de servir a un déspota al que debía temer aún dormida. Sandra no tenía ni idea de las pesadillas que tuvo que sufrir la señora Adali. Para Sandra tanto la señora Adali como la señora Diana eran mujeres muy afortunadas y suponía que habían nacido en

