Sacrificio por amor

1586 Palabras

Los labios de Alfred aprisionaban los de Amelia con tal dulzura que era imposible para Amelia salir de esa cárcel tan exquisita, podía inundarla el temor o sentir que hacía lo incorrecto, pero su corazón actuaba en contra de su razón y le pedía más de aquel hombre que la abrazaba con tanto amor y tanta ternura e intensidad. Cuando sus labios se separaron Amelia con su corazón latiendo con tanta fuerza que entrecortaba su aliento de la emoción que la embargaba dijo: Alfred; amor ¿qué haces aquí? Alfred tomó tiernamente su rostro con su mano y le contestó con un beso. Alfred; ¡Debes irte! Volviendo a besar a Amelia, Alfred buscaba debilitar sus fuerzas y ahogar sus deseos de huir de él. Alfred escuchame; no debes estar aquí, lo mejor es que te vayas y finjamos que nada pasó entre no

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