Arthur de Qent por fin tuvo el valor de decirle a la condesa Catalina que estaba enamorado de ella y su compromiso se dió el mismo día que se anunció el embarazo de la princesa Isabel. Eso alegró mucho a los del reino, en especial a sus majestades al rey Carlos y la reina Elizabeth. Cada uno tenía su elegido y peleaban como niños cual de ellos aceptaría en el sexo de nieto. La reina deseaba que naciera de una vez el siguiente heredero a la corona y el rey Carlos quería tener a una princesita a la que consentir. Y en el vientre de Isabel se empezó a dar uka batalla también. El príncipe Felipe, sus majestades el rey Carlos y la reina Elizabeth junto a los padres de Isabel el marqués Francis de Qent y la señora Diana esperaban afuera de la habitación a qué el médico saliera y les inform
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