. . . ¡Adrián no corras tan rápido! —grito Emily al ver como nuestro hijo sale a toda prisa del auto. —Soy muy veloz mami —grito el corriendo más rápido, mi esposa negó. —Es imposible —dijo ella soltando un bufido. —Tranquila hermosa, no te preocupes podría hacerte daño, déjalo disfrutar del lugar —le dije. —Pero puede lastimarse —replicó. —Iré por el, tu ve adentro con tus padres —le dije, deje un beso en su frente y corrí hacia nuestro hijo. —Adrián ven, es hora de dar la noticia a los abuelos —eso lo hizo detenerse. —¡Voy papá! —dijo corriendo ahora hasta mi, lo tome en brazos. —Eres muy veloz —le dije —pero no corras mucho porque mamá se preocupa mucho por ti, sabes que debemos de cuidarla mucho. —Los siento papá —dijo. —No estas haciendo nada malo príncipe, es sol

