Dia miercoles. Estaba esperando a Augustin fuera del Banco. Le estaba agregando dinero al sueldo de todos los empleados que lo odiaban. Yo por mi parte, había sacado el dinero que tenia depositado, era bastante como para poder ayudarle a Augustin con la deuda de su casa. Era ya el dia que decidieron para pagar. Lo ví salir sonriendo y satisfecho. -¿Vamos al pueblo?.- me preguntó contento, aunque el ya sabia la respuesta. -Vamos.- le conteste mientras miraba como se abrochaba el cinturón. -¿No iras por tu amigo?.- me preguntó haciendo una mueca. Aun no le caia muy bien Tomas. -Tom ya está allá.- me reí.- Ten por seguro que mientras en imbécil este alli, Tomas tambien vivirá metido en tu casa. -Es bueno porque los chicos no están solos, pero me da algo de celos.- hizo un puchero. -

