Un doncel solo, embarazado y con un hijo, se volvía alguien demasiado vulnerable, podía ser víctima de cualquier cosa, eso Gian lo tenía claro y, lo tuvo igual de claro cuando se vio asaltado por tres hombres luego de que bajó del barco y se dirigió a una posada cerca del puerto. A aquellos hombres poco les importó si él necesitaba lo que le robaron, solo querían su dinero y no pudo resistirse, menos si le prometieron que no lo dañarían a él ni a su hijo si les daba todo. Sus asaltantes parecían encontrar divertido humillarlo, porque se habían reído de él mientras lo llamaban de todas las maneras denigrantes que sabían y, uno incluso dijo que no era un doncel bonito y que en su estado, ni siquiera podían divertirse con él. Durante todo el viaje nunca se había sentido tan débil como en e

