El ceño de Gian no podía estar más fruncido mientras veía a Joan sostener una mantilla de color verde obscuro. El otro doncel lucía una sonrisa tan radiante que lo único que pudo provocar en Gian fue enojo, quizás no por verlo sonreír, sino porque quien le había entregado la mantilla que había causado la felicidad del niñero fue Joon Ho, quien no debería de estar haciendo regalos a otros donceles si estaba casado, a menos que…, sacudió la cabeza cuando la palabra “concubino” apareció en su mente. Sabía que Joon Ho no le había prometido tomarlo como su único esposo, en realidad, si deseaba tomar una o un concubino, se había demorado en hacerlo ya que ellos se casaron solo para que su hijo no naciera como un bastardo, pero eso no significaba que la idea le gustaba y, en ese momento, mientra

