Gian sintió sus mejillas ser golpeadas suavemente, provocando que despertara, y al abrir los ojos lentamente debido a la luz que se colaba por la ventana, le tomó unos segundos darse cuenta de lo que estaba pasando y que lo golpeó fueron las pequeñas y suaves manos de su hijo, quien lo miró con sus grandes ojos y sonrió, como si estuviera feliz de verlo despierto. Los labios de Gian intentaron curvarse para devolverle la sonrisa a su hijo, pero no tenía ánimos de hacerlo, ya que su cuerpo se sentía cansado, tanto que incluso sentarse en la cama fue un gran esfuerzo. —¿Qué haces aquí? —preguntó en un susurro. Gian miró a su alrededor en busca de quien pudo dejar al bebé ahí, no obstante, no vio a nadie más que a Do Jang y al otro lado de la cama a Joon Ho, quien continuaba dormido, por l

