Joon Ho apretó en su mano aquella carta que tan solo minutos atrás le entregó Henry. La había leído a pesar de que no iba dirigida hacia él, lo que poco le importó cuando vio el nombre de Gian en el sobre, o tal vez se debía a que el sirviente le dijo que la carta era enviada en respuesta a una carta que su esposo le escribió a Shaoran. El soldado sintió su sangre hervir cuando sus ojos se posaron una vez más en las palabras en la hoja. Su estómago parecía retorcerse en un extraño sentimiento por el que no quiso dejarse llevar, porque sabía que si lo hacía, iba a terminar subiendo a la alcoba de su esposo en busca de un desahogo que haría que Gian lo odiara más. Dejó la carta sobre el escritorio y volvió a beber de la botella de vino que lo acompañaba desde que leyó por primera vez la ca

